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Radares: el negocio que no cesa

Tráfico multiplica por cuatro la inversión en cinemómetros fijos que realizó entre 2008 y 2010. Uno de cada diez no funciona por destrozos en actos vandálicos

  • Radares: el negocio que no cesa

Tiempo de lectura 4 min.

02 de enero de 2012. 01:14h

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2/1/2012

MADRID- La velocidad excesiva ha sido siempre uno de los caballos de batalla de la DGT. Está presente en el 30% de los accidentes con víctimas en las carreteras convencionales y en el 20% de las vías rápidas. Por otro lado, la velocidad inadecuada está detrás del 40% de los accidentes mortales en carretera, por salida de vía y alrededor del 25% de las colisiones. Lo explicaba el hasta ahora director general de Tráfico, Pere Navarro, para justificar la puesta en funcionamiento, en el año 2005, del plan de radares.
E
n España se calcula que hay 975 cinemómetros, de los cuales el 80%, es decir 817 (entre fijos y móviles), los gestiona la DGT y el resto pertenecen a los ayuntamientos y al Gobierno vasco. Lo que parece claro es que aunque su instalación y mantenimiento es caro, la inversión ha sido más que rentable. Entre los años 2005 y 2007, la DGT aseguró haber invertido 55 millones de euros sólo en radares colocados en pórticos. Los tres años siguientes admitió en una respuesta parlamentaria haber recaudado 205 millones de euros, lo que significa que ha multiplicado por cuatro la inversión realizada.

La Unión de Guardias Civiles (UGC) también asegura que «la recaudación por sanciones supera ampliamente el gasto de mantenimiento, adquisición e instalación y, dependiendo del operador, un móvil puede ganar a muchos fijos». En el caso de los primeros, la UGC cree que «ahora, el funcionamiento de un radar depende muchas veces del agente de tráfico y de la presión ejercida por sus jefes. Un agente pueden poner entre 15 o 20 denuncias por servicio o bien 180, como ha ocurrido en algunos casos».

La asociación de guardias civiles es consciente de su función recaudatoria. Asegura que los radares «están situados en los lugares de mayor afluencia de vehículos» y algunos «son intocables por la cantidad de dinero que recaudan». Por poner algunos ejemplos, el más rentable de Galicia es el situado en la N-634, en el km 695,300, a la altura de Marquiño. Se encuentra situado justo debajo de una señal de 50 después de una gran recta. No obstante, y tras varias denuncias por señalización, el límite se colocó unos metros antes.


1.300 verificaciones al año
Entre los más recaudadores de España se encuentra el de la carretera A-4, en el kilómetro 219,5. Es de cabina lateral. El límite es de 100 y se intentó formar hasta una plataforma de afectados del radar «trampa». Actualmente, el cinemómetro ha sido retirado temporalmente por unas obras de ensanchamiento de la calzada. La asociación de guardias civiles defiende, no obstante, que «sigue siendo más efectiva la figura de la patrulla a pie de carretera, evitando infracciones, y valorando la situación dependiendo de su gravedad e incidencia en la circulación».

El Instituto Nacional de Metrología, el principal organismo autorizado y fiable en España para autorizar el funcionamiento correcto de un radar, asegura que cada año se realizan unas 1.300 verificaciones anuales de las que 975 son periódicas, aproximadamente 150 son después de reparación o modificación y casi 200 corresponden a nuevos equipos. Esto significa que la mayoría de esas 150 intervenciones anuales, de un parque de 1.300, «responden a reparaciones por actos vandálicos». Es decir, más de uno de cada diez no están operativos al año. En algunos casos, coincide que son bastantes los que no funcionan. Así, ahora sólo tres de cada once radares fijos de acceso a Valencia no funcionan. El jefe provincial de Tráfico de Badajoz llegó a reconocer que en enero y febrero del pasado año sólo estaban operativos la mitad de los controles. En Asturias, solamente funciona un radar fijo de control de velocidad de los ocho que se han instalado en las carreteras de Las Cuencas.

El presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), Mario Arnaldo, sí ha apreciado una disminución de las denuncias de exceso de velocidad que, a su juicio, ha sido motivado por tres causas: «Que hay menos movimientos de vehículos (ha habido una disminución del 10% motivada por la crisis); el segundo motivo es que ha habido numerosas obras que se han realizado en la red de autovías y que han impedido que se pueda circular a más de 120 km/h; y la tercera circunstancia es que no están operativos todos los radares de tráfico». Según Arnaldo, «calculamos que ha podido haber momentos, coincidiendo con la aplicación del límite de 110, en que han estado funcionando la mitad». No obstante, de octubre a noviembre se han vuelto a incrementar las denuncias por exceso de velocidad. «Esto ha sucedido porque hay obras que han concluido y creemos que ha habido una instrucción concreta para que se persigan los excesos de velocidad coincidiendo con la última campaña que se ha llevado a cabo no sólo en las carreteras convencionales, sino también en las autovías».

Automovilistas Europeos Asociados mantienen que «el importe de las sanciones por exceso de velocidad de la DGT son ilegales. «No aplica correctamente los márgenes de error y sanciona por encima de la ley», explica su presidente, Mario Arnaldo. Así, ocurre que «hay excesos de velocidad por los que correspondería pagar 100 euros y, en cambio, se aplica una sanción de 300 euros y la pérdida de dos puntos».


Reclamaciones constantes
Los más efectivos

1.- El más temido por los gallegos
A la altura de Marquiño se sitúa uno de los aparatos más rentables. Está  justo debajo de una señal de 50 después de una gran recta.
2.- El radar «trampa»
Entre los más recaudadores se encuentra el de la A-4, km 219,5, de cabina lateral. El límite es de 100 y se intentó formar hasta una plataforma de afectados.

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