Medicina socialista por Sergio ALONSO

Medicina socialista, por Sergio ALONSO
Medicina socialista, por Sergio ALONSO

Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, el PSOE ha ido extendiendo sus tentáculos durante las dos últimas legislaturas sobre el antaño conservador mundo médico. En unos casos, el acercamiento se produjo por iniciativa de Ferraz o del Ministerio de Sanidad. En otros, fueron los propios representantes de los facultativos los que, ignorando a sus bases, hicieron guiños al partido, en un intento de obtener prebendas, acceder a cargos, recabar regalías o conseguir la gracia personal en los círculos de poder. El resultado de todo este proceso es evidente a día de hoy: por un lado, hay asociaciones que se autoproclaman defensoras de lo público, dedicadas en exclusiva a atacar la gestión de la Sanidad allá donde gobierna el PP, mientras callan sumisas ante la bancarrota en la que está sumido el sistema de salud por la nefasta marcha de la economía.


Por otra parte, no son pocas tampoco las sociedades científicas que se han escorado hacia la izquierda. Previamente pulidos sus dirigentes conservadores, otros de corte más progresista erigidos como sustitutos responden con silencio a leyes como la del aborto o a decisiones como la de liberalizar la píldora. La guinda del pastel de todo el proceso la han puesto los colegios, con la aprobación de un código deontológico que obliga a todo médico objetor ante la interrupción voluntaria del embarazo a informar de la misma a la gestora, y que legitima la sedación terminal. El texto, que más que de la Organización Médica Colegial parece emanado del despacho de un alto cargo del Ministerio de Sanidad, por el nivel de coincidencia que hay entre el contenido y sus opiniones particulares, instaura definitivamente la ideología socialista en la deontología médica. El PSOE ha logrado su objetivo.