Huelga inaceptable por Iñaki Zaragüeta

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El chantaje permanente no puede ser la norma de conducta para sacar adelante los enfrentamientos. Los farmacéuticos han optado por esa vía que les beneficia a corto plazo y de la que saldrán perjudicados. Tanto va el cántaro a la fuente, que terminará por romperse.

En los momentos actuales, de dureza económica para la Administración valenciana, también para casi todas, la conducta de los boticarios está llegando a un punto inaceptable. Han olvidado los privilegios que han recibido durante los últimos cien años, especialmente los vividos desde que se creó la Seguridad Social. Muchos de ellos no recuerdan que su agobio proviene de la inversión arriesgada, de cuando se compraban las boticas multiplicada por dos o por tres la cifra de su facturación.

Se les debería caer la cara de vergüenza montar la huelga del próximo lunes, cuando los discapacitados tampoco están viendo saldadas sus deudas y deberían tener prioridad sobre ellos. Su desleal comportamiento con la sociedad merece algún cambio en su sistema, como el de recibir un 27 por ciento del importe de las medicinas o la liberalización de apertura de establecimientos. Están muy mal acostumbrados. Así es la vida.