Ladrones de iglesia

Varias parroquias de Majadahonda y Pozuelo de Alarcón han sufrido el robo de sus sagrarios. Se investiga si se trata de sectas cuyo objetivo es llevar a cabo ritos satánicos

PENA E INCERTIDUMBRE. El padre Juan Francisco Pérez, párroco de Santa Catalina, muestra el vacío que dejó el robo del sagrario el pasado 11 de febrero
PENA E INCERTIDUMBRE. El padre Juan Francisco Pérez, párroco de Santa Catalina, muestra el vacío que dejó el robo del sagrario el pasado 11 de febrero

MADRID- Algo raro pasa en Majadahonda y alrededores. Varias de sus iglesias están siendo asaltadas y nadie sabe por quién ni por qué. Son tres las iglesias que han sufrido ataques en los dos últimos años y hay opiniones para todos los gustos. Los hay que piensan que se trata de sectas cuyo objetivo es llevar a cabo actos satánicos; mientras que otros creen que se trata de movimientos laicos. En lo que todos coinciden es en que se trata de grupos organizados, ya que los ataques tenían lugar a altas horas de la madrugada o en días festivos. La última agresión ha tenido lugar esta semana en la iglesia de Santa Catalina Mártir en Majadahonda, cuando dos individuos desconocidos robaron el sagrario. De momento, la Guardia Civil está investigando los hechos, pero no es el primer golpe que sufre esta iglesia. Lo que sí es cierto es que esta vez han llegado muy lejos, y se han llevado lo más preciado: al santísimo. Tampoco es la única parroquia de la zona que han intentado atacar. Hace dos años, ya incendiaron y robaron objetos de poco valor en una iglesia de la vecina localidad de Pozuelo. Los párrocos coinciden en que las autoridades deberían hacer algo al respecto. Aseguran que no se trata de bromas ni de actos vandálicos, sino que va más allá en el momento en que se pone en peligro la vida de personas. Todo parece apuntar a que hay un complot contra la Iglesia, no son casualidades que todos los asaltos se concentren en una zona. Los feligreses de los municipios de la zona norte de la Comunidad temen que estos sucesos se repitan en más templos. Más allá del valor monetario de los robos, sienten que los cacos están profanando su fe.