Empate técnico ruptura total

Tomás Gómez acudirá a Sevilla con un 55,3% de votos y la federación madrileña partida por la mitad. Los partidarios de Rubalcaba hablan de «éxito» al superar sus expectativas y contar con votos de la lista del PSM

MADRID- Candidatura de «integración» contra candidatura de claro apoyo a Alfredo Pérez Rubalcaba. Ayer, con la clausura de su «congresillo» regional que los socialistas madrileños celebraron en un instituto de Alcalá de Henares, se ponía nombre y apellido a los 79 delegados que representarán a la federación que dirige Tomás Gómez en el Congreso Federal de Sevilla. Una especie de partido eliminatoria para disputar una final de primera división, pero en la que la clave interna –la segunda división– tuvo su peso. Y es que aunque la lista encabezada por el secretario general del PSM recabó 506 votos (el 55,3 por ciento del total), y la de apoyo a Rubalcaba –liderada por Jaime Lissavetzky– 409 (un 44,7 por ciento), la lectura de los resultados fue unánime: «Éxito» era la palabra más repetida tanto por «tomasistas» como por «rubalcabistas».

Dos versiones
¿Es posible que la cita haya sido positiva para ambos contendientes? Debemos remitirnos a sus argumentos para entender las claves de sus respectivas explicaciones. Para gustos los candidatos. «Hay que tener en cuenta que Carme Chacón no ha presentado lista en Madrid y Rubalcaba sí. Por lo tanto habrá delegados de la lista del aparato que voten a Alfredo porque les parezca la apuesta más razonable», aseguraba ayer tras conocerse los resultados uno de los miembros de la lista encabezada por Lissavetzky que tendrá, al menos, 35 «votos madrileños» en el cónclave de la capital andaluza cuando las estimaciones de la Ejecutiva regional no les otorgaban más de un 30 por ciento de apoyos.

Fuentes de la dirección del PSM afines a Gómez, que obtuvo 44 delegados, argumentaban, sin embargo, que «la mayoría de los delegados han votado de nuevo contra la injerencia de Ferraz» y destacaban que se han mejorado los datos de las primarias, en las que Tomás Gómez ya resultó vencedor sobre la candidata del federal, Trinidad Jiménez, por la mínima.

Así, el líder del PSM no ha conseguido su objetivo de presentarse con una federación cohesionada frente a sus homólogos en otras autonomías y en el camino a Sevilla ha escrito los últimos capítulos de la división interna de los socialistas madrileños. Tras las disputas por la reapertura de la agrupación de Móstoles (suspendida desde hace cuatro años pero que Ferraz activó y acudirá al Congreso Federal con 5 delegados), los militantes tuvieron que ver ayer cómo la información sobre el censo de delegados se convertía en motivo de disputa entre uno y otro «bando».

Pero el asunto tiene más recorrido. A nadie escapa que la postura adoptada durante este fin de semana puede tener sus consecuencias en un futuro próximo en el seno del PSM que el próximo mes de marzo tiene previsto celebrar su comité regional.

«Esta es una federación en la que hay una competición democrática y una vez que se salda en términos democráticos somos una federación de unidad», declaró Gómez, que clausuró el congreso extraordinario sin pronunciar el sentido en el que votará en la cita nacional, en declaraciones recogidas por Ep. «Lo que sería absurdo es que militantes nos calláramos en la elección del secretario general en momentos tan difíciles como estos», recalcó un Lissavetzky muy satisfecho con el resultado obtenido.

Un total de 953 delegados emitieron su voto en el «congresillo» del PSM. Unos comicios que dejaron ambas listas con una diferencia de 97 votos a favor de Gómez que supera en diez puntos y 9 delegados a la candidatura del concejal de la capital. A pesar de la victoria del líder del PSM las cifras «hablaron de cambio», aseguraron ayer desde el sector más crítico con el secretario general. No habrá consecuencias inmediatas, habrá que esperar a marzo para conocer el desenlace de este «congresillo» regional.


De la lista de «integración» de Gómez...
En el lado de la candidatura que encabezaba el líder del PSM, Tomás Gómez, se situaron nombres tan clásicos del socialismo madrileño como Juan Barranco o la diputada nacional Matilde Fernández. Tampoco quisieron salir de la sombra del líder regional el ex alcalde de Alcorcón y diputado en la Asamblea, Enrique Cascallana, o la parlamentaria nacional Delia Blanco. Gregorio Peces Barba, padre de la Constitución fue como «número 3» de Gómez aunque se ha declarado más convencido por las propuestas de Rubalcaba que por las de Chacón.
...a candidatura «mixta» a Rubalcaba
La cita de este fin de semana en Alcalá ha conseguido unir bajo una misma lista a socialistas que hace sólo unos meses se enfrentaron en la elección de candidato a las autonómicas de 2011. Bajo el paraguas de la candidatura que solicitaba el voto para Alfredo Pérez Rubalcaba se unieron en una misma lista nombres como el de el diputado regional y miembro de la Ejecutiva del PSM, José Cepeda, y los de Rafael Simancas o Pedro Castro que en las primarias madrileñas se volcaron en favor de la candidata del federal.


Cargo y condena ¿incompatibles?
La «limpia» que los socialistas madrileños quieren hacer tendrá que empezar por arriba, concretamente, por la mano derecha del líder y secretaria de Organización del partido en la región. Los militantes del PSM aprobaron ayer una enmienda que solicita que cualquier persona condenada por resolución judicial sea apartada de sus cargos orgánicos dentro del partido o de sus cargos públicos en representación de los socialistas. Precisamente estos días se ha cumplido un año desde que el TSJM condenara a la número dos del partido, Trinidad Rollán, a ocho años de inhabilitación para desempeñar cargo público por prevaricación tras aprobar un convenio a sabiendas de que era ilegal. ¿Se daría ayer por aludida?