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Isabel Preysler sin rival ni heredera

Es la reina indiscutible del papel couché: conocida por el 92% de los españoles y considerada la mujer más elegante, según afirma un estudio de Personality Media

  • Isabel Preysler
    Isabel Preysler

Tiempo de lectura 4 min.

04 de agosto de 2012. 00:07h

Comentada
4/8/2012

El tiempo parece detenerse cuando de Isabel Preysler se trata. Los lustros no pasan por ella. Icono de la elegancia y la belleza exótica, Isabel es única e inigualable. Para la Prensa rosa no tiene rival. Ni para las grandes firmas, que año tras año confían en ella como imagen de su marca. Ferrero Rocher, Porcelanosa y la joyería Suárez son algunas de las firmas que recurren a Isabel para dar un toque de distinción a sus productos. La marca de azulejos la refuerza con otros personajes como el príncipe Carlos de Inglaterra pero Isabel aún no ha sido eclipsada por nadie. «Existe un esfuerzo desproporcionado por los medios del corazón en buscar sustituto que pueda suplir el interés mediático que despierta su figura pero hoy por hoy es irreemplazable», afirma a LA RAZÓN Santiago Mollinedo, director general de Personality Media, empresa especializada en el análisis de personajes famosos.
A lo largo de estos años ha habido varios intentos por buscarle un reemplazo: Tita Cervera, Adriana Abascal (conocida por un 24% de la población), Paloma Cuevas (conocida por el 50%), Carmen Lomana, Nati Abascal, hasta su propia hija Tamara... Todos ellos, sin éxito. Y es que el 92% de los españoles conoce a Isabel Preysler, según informa un estudio de Personality Media. Es más, no sólo es la «celebrity» más relevante de nuestro país, sino que la valoración que tiene el público de ella es muy positiva: «Es considerada la mujer más elegante de España y la persona que más marca  tendencia. Esto la convierte en un producto muy atractivo tanto para los medios como para las marcas».

Julio Iglesias ,destronado
Cuenta la leyenda que cuando se separó de su primer marido, Julio Iglesias, le declaró la guerra con la frase: «Voy a tener más portadas que tú». Y la filipina cumplió su palabra. Más de cuarenta años después de su boda, Preysler continúa siendo la reina del papel couché, copando las portadas de todas las publicaciones un día sí y otro también. Cuando Isabel habla, el mundo del corazón se rinde a sus pies.
Ha tenido tres maridos, cinco hijos y dos nietos. Todo tipo de polémicas han sobrevolado sobre su persona, y siempre ha salido airosa de ellas. Es un mito. Así, esta semana protagonizó las portadas de las principales cabeceras a raíz de una entrevista concedida a la agencia Efe junto con su marido, Miguel Boyer, que se recupera de la hemorragia cerebral que sufrió en febrero de este año. Además, la revista «¡Hola!» sorprendió el miércoles con las primeras imágenes del ex ministro, tras su recuperación, junto a su esposa, con la que derrochó complicidad y a quien agradeció su apoyo incondicional durante su enfermedad.
La imagen sonriente de Isabel, cercana y esperanzada, quizá la de una mujer más real, contrasta con el perfil que la modelo suele presentar: elegante y más distante. «El mensaje de la nueva Isabel puede ayudar a ‘‘corregir'' determinados aspectos que el consumidor consideraba inapropiados en su imagen: se llegó a decir que no era creíble, natural ni cercana. Ahora se presenta más humana y familiar», asegura Mollinedo.
Sin embargo, esta cercanía podría pasar factura a Preysler dado que para vender joyas no se busca precisamente la naturalidad, la modernidad, ni la cercanía: «Su imagen es muy válida para determinadas marcas de nicho que buscan en ella esos valores sobreterrenales», asegura Mollinedo. Asimismo, su exotismo y eterna juventud están en alza para la modelo. Preysler asegura que sus únicos secretos para conservarse así son comer poco y dormir mucho, aunque también se ha realizado algún que otro retoque, como casi todas «las celebrities», pero a nadie le luce tanto.
Además, desde el mundo de la moda, sus pasos son seguidos de cerca. No en vano fue la musa de los diseñadores en los años ochenta. «Su estilo es sencillo pero sofisticado. Suele decantarse por los clásicos italianos a la hora de vestir. Tiene mucho Armani. En su día a día, se decanta por el vestuario neutro:  vaqueros y pantalones de color beis, camisas blancas», explica el diseñador Juan Duyos y añade: «Es una persona muy clásica y contenida. Es la corrección absoluta en todos los sentidos: a la hora de vestir, con la familia, en sus gestos».

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