Defensa negó el refuerzo de efectivos que pidió el Ejército

Afganistán es la guerra no reconocida por el Gobierno. El acoso constante a nuestras tropas, el hostigamiento y el enfrentamiento directo, un infierno diario para muchos soldados españoles. Y cada vez que se acerca el verano, la guerra se recrudece. Pero este verano es peor que otros, o al menos eso temen los mandos militares.

Carme Chacón, a la salida de la rueda de prensa de ayer, en la sede del Ministerio de Defensa antes de viajar a Afganistán
Carme Chacón, a la salida de la rueda de prensa de ayer, en la sede del Ministerio de Defensa antes de viajar a Afganistán

El anuncio del comienzo de la retirada de las tropas a partir de principios de 2012 ha llevado a los talibán a intensificar sus ofensivas en todo el país para ganar la primera de las guerras, la de la propaganda. Más muertos occidentales y sus países retirando los contingentes será para ellos, según las fuentes militares consultadas, una demostración de fuerza y por ende de victoria ante el pueblo afgano y los que apoyan la yihad desde fuera del país. Para el Gobierno español la guerra de Afganistán siempre ha sido incómoda, hasta el punto de no hablar de ella como una guerra jamás. La ministra de Defensa, Carme Chacón, y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, siempre han preferido referirse a ese escenario como misión de paz.

Los militares no lo ven así. Los que están sobre el terreno porque lo viven a diario y los mandos porque no dudan en pedir, como ha hecho el Ejército, más efectivos para hacer frente a un feroz enemigo que está lejos de rendirse y para un territorio cada vez más extenso y difícil de controlar. El Ejército tiene claro que necesita dar un golpe de mano para, antes de irse, dejar al enemigo bajo mínimos y para ello necesita incrementar un contingente «justito». Varias unidades llegaron a pedir incluso motocicletas para poder perseguir a los talibán en igualdad de condiciones, porque los nuevos vehículos los protegen más pero les impiden salirse de los caminos. Pero en sus peticiones los militares se han encontrado siempre con un Gobierno en cuyo horizonte se perfilaba siempre la retirada, una salida que comenzará poco antes de las elecciones y que deberá concluir hacia 2014.

Dura y arriesgada
Chacón, ante la información que publicó este periódico de que el Ejército había pedido 300 efectivos más para la misión, respondió en los pasillos del Senado que el incremento que había que hacer ya se hizo. Acto seguido añadió que lo que sí se haría es que los efectivos de Herat pasarían a Badghis, donde está el grueso del contingente. Al día siguiente su departamento anunciaba el comienzo de la retirada para 2012. Mientras, los militares allí desplegados tienen que trabajar con lo que hay y ante un enemigo crecido y sin nada que perder. Al cierre de esta edición, la ministra de Defensa ponía rumbo a la base española en la localidad afgana de Qala-i-Now. Antes de partir, admitió en una rueda de prensa en la sede de Defensa que los militares se enfrentan a un riesgo aún mayor a partir de ahora en una misión que calificó de «la más dura, compleja y arriesgada» de las que ha realizado España en el extranjero.

Chacón insistió en que los militares españoles «cumplirán con sus cometidos durante los tres últimos años de misión con el mismo valor, con la misma profesionalidad y con la misma entrega que han demostrado en los pasados nueve años». «Los atentados y la violencia registrados esta semana en todo Afganistán nos recuerdan que no por estar en la etapa final de la misión ésta va a ser menos dura ni menos arriesgada. Las medidas de seguridad se extreman constantemente, y en particular desde el 1 de mayo cada año porque somos conscientes de que ésta es la época más dura y más arriesgada para todas las tropas de la misión», señaló.

El «Lince» tampoco es infalible
El ataque de ayer fue el octavo perpetrado contra blindados Lince o RG-31 de las tropas españolas y el primero en el que se registraron víctimas mortales, lo que demuestra que la apuesta de Defensa tampoco es infalible. Desde el pasado año, las tropas españolas operan en Afganistán sólo con los nuevos blindados RG-31 y con los blindados medios Lince, vehículos que sustituyeron a los antiguos BMR y que disponían de menos medidas de seguridad.

El plan de vuelta
Verano de 2012

El inicio de la retirada de tropas comenzará a partir del próximo verano. Se hará de forma «gradual y progresiva». Este mismo verano se iniciará transferencia de autoridad a las fuerzas de seguridad afganas en la provincia de Herat, con lo que el contingente que trabaja en esa zona, unos 500 efectivos, se agrupará con el desplegado en la provincia de Badghis.

El 40 por ciento en 2013
En 2012, el Gobierno prevé retirar alrededor del diez por ciento del contingente español –unos 150–. Sin embargo, ese porcentaje se incrementará hasta el 40 por ciento en 2013 de los 1.500 soldados que España tiene destinados en Afganistán, unos 620.

2014: todos a casa
Todo el contingente español estará de regreso ese año, según el plan de retirada del Ejecutivo. De esta forma, se pondrá fin a la actual misión de la OTAN en Afganistán. La fecha en que se producirá el regreso de las tropas es todavía una incógnita. El repliegue de los militares no sifgnificará que España abandone toda presencia en Afganistgán, ya que permanecerán asesores militares.