«Pagamos sólo 500 euros al año en agua y calefacción»

 Francisco Saiz Sánchez, socio-director de Modulab Arquitectura y Vivienda, no requiere abrir las ventanas para ventilar, un sistema geotérmico se encarga de ello 

«Pagamos sólo 500 euros  al año en agua y calefacción»
«Pagamos sólo 500 euros al año en agua y calefacción»

El arquitecto Francisco Saiz Sánchez tiene muy claro que vivir en una casa como la que ha instalado en la localidad madrileña de Galapagar tiene muchas ventajas. Y es que, en realidad, es un prototipo de vivienda modular ecoeficiente y sostenible que compró tras presentarla, junto a IDM ingeniería y diseño de edificaciones, en la Primera Semana de la Sostenibilidad de Rivas Vaciamadrid, en 2009. En el año que lleva viviendo allí con su familia, además de reducir su huella ecológica, ha reducido su factura: «Pagamos al año en calefacción –para 90 metros cuadrados– y agua caliente –para cuatro personas– 500 euros».
Está convencido de que el empleo de materiales renovables –el 80 por ciento de la casa es de madera–, además de reducir el impacto medioambiental, mejora notablemente la calidad del aire interior, lo que repercute en la salud. «Lo cierto es que desde que vivimos aquí mis hijas no se han puesto malas ni un día», afirma satisfecho.

Caldera de biomasa
El arquitecto y su familia obtienen la energía para el agua caliente y la calefacción –por muro radiante– de cuatro placas solares con un acumulador de 500 litros.
Cuando la temperatura del agua de éste baja de los 45 grados centígrados se enciende de forma automática la caldera de biomasa, que alimentan con pellets industriales, lo que conlleva un coste aproximado de unos 60 euros al mes sólo de noviembre a mayo, ya que en los otros meses no se necesita.
Uno de los aspectos más interesantes de esta casa es la cubierta superior ajardinada y su sistema de refrescamiento evaporativo. Con él consiguen mantener la temperatura interior de la vivienda en verano a 26 grados. Como ha explicado el arquitecto a A Tu Salud Verde es una especie de «efecto botijo»: se trata de un tipo de alfombra de plantas autóctonas (romero, lavanda, etcétera) que riegan tres veces al día de manera que el calor acumulado en la superficie, que puede llegar a 60 grados, produce la evaporación del agua y provoca que la energía se disipe alejándola. Esta misma cubierta les aísla del frío en invierno.
Asimismo, logran mantener la temperatura y no perder energía al no tener que abrir las ventanas para ventilar, una tarea que hace por ellos un sistema de ventilación geotérmico.
Este prototipo de vivienda es el resultado del sistema de edificación industrializado basado en la fabricación en cadena de montaje desarrollado por la empresa de la que Francisco Saiz Sánchez es socio y director e IDM. En noviembre de 2009 la arquitectura modular de las dos empresas españolas quedó finalista de los «The Big 5 Gaia Awards 2009», en el marco de la feria internacional Big 5 de Dubái, en Emiratos Árabes Unidos. Y en enero de 2010, este sistema fue reconocido con la etiqueta CQFD (coste, calidad, fiabilidad y plazos) otorgada por el Plan de urbanismo, construcción y arquitectura (PUCA) del Ministerio francés de Ecología, Energía, Desarrollo Sostenible y Mar.