El Lliure planta cara a la crisis

El teatro reduce sus espectáculos y la presencia de compañías extranjeras. Textos clásicos y nueva dramaturgia protagonizan la nueva temporada

BARCELONA- Daniel Veronese, Carmen Machi, Anna Lizaran, Lluis Pasqual y la Compañía Nacional de Teatro Clásico serán algunos de los más destacados protagonistas de la próxima temporada del Teatre Lliure. La crisis también se ha dejado notar con una reducción tanto de espectáculos como la ausencia de compañías internacionales en su nueva programación.
El director del Teatre Lliure, Lluís Pasqual, admitió ayer, durante la presentación de la temporada, que se vio obligado a «disminuir la actividad y el número de compañías internacionales» para adaptarse a los recortes presupuestarios que ha sufrido. La crisis se deja ver en el número de espectáculos, que serán 31 frente a los 36 del año pasado, y en su contenido. A este respecto, Pasqual comentó que «el teatro es un reflejo de la realidad, pero esto no significa que la programación sea oscura, porque prefiero a la gente que mira al ser humano con una sonrisa en la cara».

En consecuencia, la programación es, según el responsable del Teatre Lliure, «luminosa» porque «el teatro puede ser una manera inteligente de combatir el miedo que todos, o casi todos, llevamos dentro en estos tiempos de incertidumbre».

Uno de los principales ejes de la nueva temporada es la apuesta por los autores contemporáneos. Nueve dramaturgos llevarán a escena ocho textos recientes que reaccionan ante la realidad que estamos viviendo «a través de las historias de hombres y mujeres miradas en primer plano», según Pasqual. Estos autores son Jordi Casanovas, Hattie Naylon, Sergi López, Jorge Picó, Miguel del Arco, Alfredo Sanzol, David Harrower, Mark Ravenhill e Ignaco García May.

En estas obras aparecen algunos temas en común, según el director del Lliure. Entre ellos destacan el choque generacional y el papel de la mujer como motor de los cambios son dos de los temas ligados a la crisis que aparecen de forma recurrente. Estos asuntos se traban tanto en las obras contemporáneas como en los tres clásicos que se verán durante la temporada, que empezará el próximo octubre y se prolongará hasta junio de 2013.

El primero de los clásicos es «La gaviota», de Chéjov, que el argentino Daniel Veronese ha versionado en la obra «Los hijos se han dormido», que se estrenará en el Teatre Lliure de Montjuïc el próximo enero. El segundo de los textos será «La vida es sueño» de Calderón, adaptada por Juan Mayorga y con Blanca Portillo en el papel de Segismundo.

El propio Lluís Pasqual dirigirá el tercero de los clásicos de esta programación: «Els Feréstecs», del italiano Carlo Goldoni, un autor que este director ya ha llevado a escena en dos ocasiones y que vuelve a abordar «por demanda del público», según dijo.

Pasqual también dirigirá «Blackbird», dentro de una programación en la que cabe destacar la colaboración de Anna Lizaran con Pau Miró, que se incorpora como autor residente del Teatro Lliure tras el éxito de «Els jugadors».

Por otra parte, el centro abrirá el Espai Lliure a «las nuevas generaciones para que tengan un lugar donde guarecerse». Todo ello con un presupuesto para 2012-2013 de 7 millones y medio de euros, un 16,6 por ciento menos que dos años atrás.

 

Recuperaciones y nuevas propuestas
Una apuesta de la nueva temporada es la recuperación de «Hedda Gabler», con Laia Marull (en la imagen). También podrán verse las últimas puestas de Animalario y T de Teatre y «Juicio a una zorra», con Carmen Machi como Helena de Troya. Entre las malas noticias se cuenta la reducción del porcentaje de ocupación del teatro, que pasó del 78 por ciento de la temporada 2010-2011, al 67,8 por ciento de la temporada que ahora finaliza.