Laia Marull se atreve con «Hedda Gabler» la compleja heroína de Ibsen

BARCELONA– Hedda Gabler está considerada como una de las creaciones más complejas en el universo literario de Henrik Ibsen. La obra del mismo título llega al Teatre Lliure de Gràcia el próximo día 25. La actriz Laia Marull es la encargada de ponerse en la piel de la heroína del autor noruego, en un montaje dirigido por David Selvas.

«Hedda Gabler es un personaje clave del repertorio universal y, cuando te metes en su piel, entiendes por qué», dijo ayer la actriz, quien consideró a Gabler como una mujer «que esconde muchas cosas, que vive siempre en la cuerda floja y que se lanza a tope en un juego de todo o nada que no le da muy buenos resultados».

Por su parte, Selvas está convencido de que este personaje que creó Ibsen a finales del siglo XIX es «muy contemporáneo», por lo que lo ha situado en nuestros tiempos. Sobre el escenario del Teatre Lliure de Gràcia, el escenógrafo Max Glaenzel ha creado una vivienda de nuestros días, con su microondas y su nevera nueva, en la que se agolpan las cajas del traslado de una pareja de recién casados que acaban de volver de su luna de miel.

Ibsen fue muy criticado en 1891 por la naturaleza del personaje principal de esta obra: una mujer que no acepta el papel que la sociedad de la época le tiene reservado, no respeta los códigos morales al uso y se siente atrapada dentro de su recién estrenado matrimonio. Hoy en día, este mismo personaje adquiere una nueva dimensión y Marull lo vislumbra «como una mujer que no se conoce a sí misma, no vive en ella misma y paga las consecuencias de sus decisiones equivocadas».

 

Texto directo, sin metáforas
Selvas ha modificado el texto de Ibsen para adaptarlo a nuestros tiempos y ha optado por «poner sobre la mesa muchos de los conflictos que Ibsen mantiene en el subtexto». En este sentido, el director de la obra cree que «estos personajes han tenido relaciones sexuales cruzadas unos con otros y eso está sobre la mesa. No se menciona el tema con metáforas como se hacía en el siglo XIX. Los subterfugios están en la manera que tienen los personajes de afrontar lo que sienten».