Blecua el humorista compasivo

Paciencia. José Manuel Blecua dejaba la sede de la Real Academia Española (RAE) con una sonrisa. Caminaba despacio, tranquilo, como vencido por el cansancio y con el cuerpo inclinado hacia un lado por el peso de una funda de ordenador. «Deben tener paciencia. Para el próximo jueves estará todo». Y reía, mientras deslizaba al periodista una palmada en el hombro.

José Manuel Blecua
José Manuel Blecua

Descendía hacia su coche, aparcado cerca de la puerta. No quería hablar. Manda la prudencia. «Muchas gracias por haber venido», se despedía. Su nombre era uno de los que aparecía en todas las quinielas. Es uno de los hombres que se postulan para suceder a Víctor García de la Concha al frente de la RAE. Uno de los tres candidatos. Los otros dos en liza son Darío Villanueva y José Antonio Pascual. Después de una apretada votación, el puesto ha quedado vacante y la nueva elección aplazada hasta el próximo 16 de diciembre. De todas las incógnitas de la ecuación que se habían barajado estos días, salió, justo, la que menos se pensaba, o sea, nadie. No es la primera vez que sucede, existen antecedentes, es verdad, pero no deja de sorprender. Por eso se apeló a la norma: «Si en esta primera votación no se alcanzara la mayoría absoluta, se realizará la semana siguiente una nueva».

Primera ronda

Los académicos se reunieron a las siete y media, la hora de sus citas semanales, en el salón de plenos, el lugar de siempre. Se juntaron, en total, treinta y dos. Llegaban poco a poco, con lentitud. La prensa esperaba en el lugar más adecuado para una circunstancia semejante: el salón de directores, donde se conservan los retratos de doce antecesores en el cargo más alto de la RAE. Había impaciencia por conocer el resultado. Y apuestas, claro. El resultado, al final, fue reñido. Según ha podido averigurar este diario, José Manuel Blecua, autor del tercer volumen de la Gramática, el dedicado a la fonética, y ex secretario de la institución, obtuvo quince apoyos; Darío Villanueva, el actual secretario, trece, y el filólogo José Antonio Pascual, uno. Otros tres quedaron en blanco. En esta primera ronda se necesitaba mayoría absoluta sobre los votos emitidos. En esta ocasión, sumando los académicos presentes y los que habían remitido su opción a través del correo (que fueron en total cinco, entre ellos, por ejemplo, el del escritor Mario Vargas Llosa, que está en Estocolmo con motivo de la entrega del Premio Nobel de Literatura) se requerían diecisiete para salir elegido. Lo que quiere decir que Jo-sé Manuel Blecua estuvo a punto de conseguirlo.

«Gran interés»

Nada más aparecer José María Merino, vicesecretario de la RAE, todo el mundo comprendió lo que había ocurrido. Inmediatamente emplazaba a los periodistas reunidos en la estancia a que acudieran la próxima semana. Pero no decía ni los candidatos ni el resultado y sí rogaba, por supuesto, igual que José Manuel Blecua, paciencia, tranquilidad. No es la primera vez que esto sucede en la historia de la Academia. «Lo que indica que existe en el interior un gran interés por el director y que la persona que sea escogida represente adecuadamente a esta casa».

Un timbre periódico anunciaba el lento avance de la sesión. Entre los asistentes estaban, entre otros, Soledad Puértolas, Javier Marías, Francisco Rodríguez Adrados, Álvaro Pombo, Margarita Salas, Carmen Iglesias, Francisco Rico, Víctor García de la Concha y Arturo Pérez-Reverte, que ha sido reelegido como vocal adjunto de la Junta de Gobierno –José Manuel Sánchez-Ron también ha renovado cargo como bibliotecario–. El siguiente paso se dará el siguiente jueves. En esta ocasión, los académicos sólo podrán escoger a las personas que han sido ya votados en la sesión de ayer. Vamos, Blecua, Villanueva y Pascual. «Este resultado hay que interpretarlo de una manera diferente. Que la Real Academia Española está viva y goza de una excelente salud», remarcó José María Merino. Para él, es normal el resultado. «Todos queremos que salga el candidato más idóneo. Es una disputa normal», subrayó ya en el hall de la institución, asediado por las preguntas y aún rodeado de micrófonos.

Silencio
Una de las condiciones que eran imprescindibles para participar en esta elección es la siguiente: «Los académicos con derecho a voto son todos aquellos miembros de número que hayan asistido al menos a doce sesiones plenarias durante el año inmediatamente anterior al día de la elección». Otro de los requisitos es que los académicos elegibles no superen los 78 años de edad. Condición que no vale para el director saliente, que en esta ocasión es Víctor García de la Concha, que lleva, de manera excepcional, tres mandatos al frente de la dirección. Este último fue precisamente una petición por unanimidad de la Academia para que pudiera culminar todos los proyectos que en ese momento se estaban llevando a cabo.

Al concluir la votación, los diferentes miembros de la Real Academia Española fueron dejando el salón de plenos con lentitud, en corrillos o de manera individual. Casi todos rehuyeron hacer manifestaciones a los medios y optaron por guardar silencio alrededor de esta elección. La próxima ocasión que se vote sólo se necesitará una mayoría simple para ser el nuevo director de la institución. Coincidirá un día antes de que los Príncipes de Asturias, acudan a esta sede para respaldar la presentación oficial de la Ortografía – que tanto revuelo ha despertado– delante de todos los directores de las academias de la lengua. En la actualidad, de las cuarenta y seis sillas de la RAE, están ocupadas 42. De las otras cuatro, dos están vacías por fallecimiento de los académicos que las ocupaban y las otros dos están pendientes de elección. De esos 42 miembros con los que cuenta esta institución, pueden votar en este momento, solamente 32.


Los que ayer no votaron
Tal y como marcan las normas de la casa, ayer tenían derecho a voto todos los académicos que huvbieran asistidom al menos a 12 reuniones durante el año anterior. De manera que miembros como el dramaturgo Francisco Nieva, el poeta Francisco Briner o el editor, poeta y ensayista Pere Gimferrer no pudieron acceder a la votación celebrada en el pleno ordinario de la RAE para la renovación de cargos. Además, de los 46 sillones con que cuenta la Academia, actualmente hay 42 plazas ocupadas, dado que están vacantes las de Francisco Ayala y Miguel Delibes–fallecidos este año– y hay otras dos pendientes de que los académicos elegidos –Inés Fernández Ordóñez y Pedro Álvarez de Miranda– pronuncien su discurso de ingreso, que les dará posesión de sus respectivas «letras» en la Academia.