Cataluña pone las tasas más altas de España para cursar el doctorado

Tras movilizarse, los alumnos logran concertar una reunión con el Govern y las universidades.

Imagen del conseller Huguet y el rector de la Universidad Pompeu Fabra, Josep Joan Moreso
Imagen del conseller Huguet y el rector de la Universidad Pompeu Fabra, Josep Joan Moreso

BARCELONA- «¡Nos ha subido la matrícula de 105 euros a 400 euros sin razón alguna!», exclama Marta, alumna predoctoral de la Universidad Pompeu Fabra. Como Marta, muchos otros estudiantes de doctorado, todos los inscritos bajo el régimen del Plan Bolonia, están viendo cómo, en el momento de inscribirse en el nuevo curso, los centros universitarios les exigen entre un 280 por ciento y un 400 por ciento más en la factura que el año pasado. ¿Por qué? Los estudiantes no lo saben, pero han corrido la voz.
Un grupo de doctorandos hizo llegar una carta de protesta al rector de la UPF así como a la vicerrectora de Postgrado y Doctorado de la UPF, al Síndic de Greuges de dicha universidad y al consejo de estudiantes de la UPF. La respuesta llegó rápido, pero evitando resolver la dudas estudiantiles.

Defiendas o no, pagas
La universidad aseguraba en su misiva entender las quejas y lamentaba no haber comunicado a los alumnos el aumento del precio de la matrícula, pero justificaba su posición alegando cumplir estrictamente con la ley. Concretamente, con el Decreto 98/2010, de 20 de julio «por el que se fijan los precios de los servicios académicos en las universidades públicas de Cataluña y la Universidad Oberta de Cataluña para el curso 2010-2011». Así, el artículo 4.6 del anexo 1 de la norma establece que «los y las estudiantes que, en su caso, sean admitidos en un programa de doctorado [...] abonarán por la tutoría, defensa y evaluación de las tesis doctoral, un precio de 400 euros».
¿Si un estudiante no tiene previsto defender su tesis a lo largo de este curso, debe pagar esos 400 euros? La respuesta es sí, a pesar de que el articulado no especifica que el pago deba ser anual, porque así lo han interpretado los centros universitarios. Pero, las incógnitas van más allá, porque estudiantes consultados por este diario aseguran desconocer quién es su tutor, no siendo designado como tal su director de proyecto, o saber en qué consiste esa «evaluación». Sólo Elena, estudiante predoctoral de Biomedicina, dice haber asistido dos veces en el último año a una reunión de «evaluación» en la Universidad Autónoma de Barcelona en la que tres profesores le preguntaron «si estaba contenta con su proyecto o si tenía alguna queja».
De momento, colectivos de investigadores predoctorales son los que han puesto el grito en el cielo, han redactado una manifiesto conjunto con el que recogen firmas contra el incremento de las tasas académicas y han creado un blog –tutela400euros.blogspot.com– para comunicarse.

Consenso universitario
Con sus movilizaciones, estos colectivos, entre los que se encuentra D-Recerca, han logrado que el titular de la conselleria de Innovación, Universidades y Empresa, Josep Huguet, accediera a reunirse con ellos y representantes de la universidades.
Fuentes de la conselleria aseguraron a este diario que «se trata de dialogar, escuchar a las partes y encontrar una solución para todos». Y más, cuando la subida de las tasas fue consensuada y propuesta por el propio consejo interuniversitario de Cataluña del que forman parte todas las universidades catalanas. De hecho, los doctorandos catalanes se preguntan por qué son los únicos en España en asumir un incremento tan desproporcionado.


Los estudiantes predoctorales dicen basta a ser «exprimidos»
En el manifiesto redactado como vehículo de protesta al incremento del precio de la matrícula, los investigadores predoctorales de Cataluña señalan que al colectivo ya «en situación de precariedad laboral y salarial manifiesta» se le ha aplicado la reducción del cinco por ciento de sus sueldo. De hecho, el malestar entre los investigadores predoctorales catalanes, e incluso españoles, persiste en el tiempo. Un grupo de la red social Facebook retrata este sentimiento al exclamar basta con el recorte del cinco por ciento de los sueldos. Porque, a pesar de ser considerados como becarios, su nivel de conocimientos y su trabajo diario se asemeja al de un investigador recién doctorado, y su labor dentro de un grupo de investigación, beneficia a la sociedad y a la excelencia de Cataluña.