Moratalaz

Una bomba «amateur» en el Hostal Rubio

Detenido un hombre de 48 años en el centro de Madrid con material y manuales para fabricar explosivos

Además de productos químicos, escondía un plano de Boadilla, direcciones de embajadas, una pistola de aire comprimido y arpones de submarinismo
Además de productos químicos, escondía un plano de Boadilla, direcciones de embajadas, una pistola de aire comprimido y arpones de submarinismolarazon

madrid- A Patricia y a Toker, la pareja que lleva el Hostal Rubio de Tirso de Molina, les pareció raro que el huésped que se hospedaba en la habitación 12 les preguntase dónde adquirir cloro líquido, pero tampoco le dieron mayor importancia. «¿Pero para qué quieres eso si la piscina ya cerró?», le contestó bromeando Toker. «Lo necesito», zanjó sin más. Ni se les pasó por la cabeza que aquel cliente que solía pasarse el día entero encerrado en su estrecha habitación de apenas cuatro metros cuadrados, al menos, «tonteaba» con la fabricación de explosivos. Alberto Ramos Martín, que el próximo mes cumple 49 años –español y sin antecedentes–, fue arrestado la tarde del pasado domingo tras encontrarse en su cuarto sustancias potencialmente explosivas, un manuscrito con la proporción para fabricar pólvora y un manual denominado «Bomba y explosivos caseros», además de dos planos del polígono de Prado del Espino de Boadilla y direcciones y teléfonos de las embajadas madrileñas de Estados Unidos, Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil, según confirmó ayer Jefatura.

Fue Patricia, que realiza las labores de limpieza en el hostal –en el quinto piso del número 8 de la calle Conde de Romanones–, quien encontró todo aquello a última hora de la mañana del domingo, cuando el huésped salió del hostal y ella entró a limpiar. «Estaba todo el suelo lleno como de polvo negro, la almohada y una camisa manchada de esa sustancia y llamé a mi marido». Toker siguió aquel «rastro de huellas» grisáceas que conducía directamente al armario, también manchado. «Cuando lo abrió y encontró todos aquellos botes y bolsas con productos raros nos alarmamos y decidimos llamar a la Policía», explicó Patricia. Cuando los agentes se personaron en el hostal Rubio y vieron aquello solicitaron una orden judicial para entrar en la habitación, la número 12.

Tras la autorización, procedieron al registro del pequeño cuarto y encontraron documentación referida a explosivos, dos bolsas de polvo de carbón, una bolsa de azufre, un bote con nitrato potásico, un embudo, varias mezclas hechas en una botellas de litro y medio, un mortero para machacar el nitrato y varios petardos grandes con mecha. La Policía analizará las sustancias encontradas y la mezcla intervenida para determinar si podrían producir una explosión y en qué grado pero, al aparecer, no podría haber provocado grandes daños. Los agentes esperaron hasta que el individuo llegó a su hospedaje y comprobaron que tenía un comportamiento que denotaba que «podría tener las facultades mentales alteradas». Alberto confirmó a los agentes que había mezclado en un recipiente carbón, azufre y otra sustancia. Tras leerle sus derechos, el presunto «Unabomber» a pequeña escala fue arrestado y trasladado a la comisaría de Moratalaz, donde estuvo prestando declaración ante la Brigada de Información. La Policía le imputa un delito de tenencia de sustancias para la fabricación de explosivos. 

 

«Muy nervioso y asocial»
«Era una persona rara, un hombre muy nervioso y al que no le gustaba nada estar con la gente, siempre se encerraba en su cuarto», explicó Patricia, que hospedó al detenido unos días en julio y esta última vez; llevaba desde mediados de septiembre por temas médicos, según explicó él. «Se comportaba muy raro. El lunes me preguntó dónde había una peluquería, como si fuera algo muy urgente y apareció con un el pelo y la barba recortada», recuerda la mujer.