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Pep Gatell (director artístico de la Fura dels Baus): «No me comería a ningún político»

Molina de Segura acoge hoy y mañana el estreno regional de «Degustación de Titus Andronicus», el último montaje de la compañía catalana, La Fura dels Baus
 

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26 de noviembre de 2010. 10:39h

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26/11/2010

MURCIA-La Fura dels Baus se ha servido de la tragedia más sangrienta de Shakespeare para introducir en su nuevo espectáculo el único sentido que no había tocado en los anteriores, el del gusto, del que hará partícipe al público en una última cena de alta cocina y antropofagia. Será hoy y mañana, en el Teatro Villa de Molina, donde los asistentes saboreen el estreno regional de «Degustación de Titus Andronicus», representación donde la compañía catalana incorpora la cocina de Andoni Luis Aduriz.
-¿Cómo se cocina el teatro con la gastronomía?
-La Fura tenía ganas de hacer algo con el sentido del gusto, con el que todavía no había trabajado,  y que el público probase cosas. Nunca habíamos dado de comer a los espectadores y pensamos que para solucionar esta carencia, y que la gente se atreviese a comer con nosotros, teníamos que ir de la mano de un gastrónomo como es Aduriz, del restaurante Mugariz. No es tan sólo un cocinero, sino una persona que se preocupa por la mente del comensal, su entorno y la puesta en escena. Da mucha importancia a las texturas y colores que conforman un plato. Pensamos que con él la gente se atreverá a comer, después de que en otros espectáculos les hayamos dado cosas no comestibles como pulmones, harina o huevos podridos.
-¿Por qué han escogido «Tito Andrónico», la primera tragedia escrita por Shakespeare?
-Porque nos permitía fusionar teatro y gastronomía de forma natural. Queríamos proponer un banquete final donde meter a gente del público entre nosotros y poder comer juntos. Además, es una obra que Shakespeare escribió cuando era muy joven y presenta los personajes de forma muy pura. Algo que a nosotros nos iba muy bien. Personajes que ahora te quieren, luego te matan, posteriormente te perdonan, muy planos en general. Eso nos interesaba a nivel de ritmo. En cuanto a toda la poética descriptiva de Shakespeare, nosotros lo proponemos desde otro punto de vista más visual. Apostamos más por la banda sonora y el video para reducir el texto y acelerar el tiempo teatral de la obra.
-¿El banquete final del montaje tiene algo que ver con la Última Cena?
-Sí, pero aquí mueren todos menos uno.
-¿Cuáles han sido las reacciones de la gente en las representaciones realizadas hasta el momento?
-Hay disparidad. A nosotros nos preocupa que se desmaya más gente que en ningún otro espectáculo de la Fura. Pienso que es por la introducción del tema de la comida y lo glorioso y porque entra por unos canales que no estamos acostumbrados a poner como barrera.  Al estar en una tragedia, y los olores venir de forma subliminal, hace que la gente se sienta incómoda y tenemos una media de cuatro o cinco semi-desmayos que obligan a la gente a salir de la sala y beber un poco de agua. Algo que no había ocurrido ni en los espectáculos más bestias que hemos hecho hasta el momento.
-¿A qué personalidad actual cocinaría si pudiese y a qué otra nunca se comería?
-Nunca me comería a ningún político. Y cocinar... no se me ocurre ahora nadie.
-La Fura comenzó su andadura en 1979 como grupo de animación en la calle, ¿qué ha quedado de aquella etapa que duró cinco años?
-El ADN que se crea en el 79 permanece y se va regenerando cada año creando nuevas células. Es el caldo de cultivo donde nació la historia y el germen aún queda. Después nos hemos contaminado de muchas otras cosas. El ADN lo llevamos todos los fureros en vena.
-¿Qué otros proyectos tienen a la vista?
-Estamos preparando dos óperas y  una especie de musical de «La Historia de un soldado» de Stravinsky. También estamos trabajando en un macro espectáculo en Brasil con música de allí. Bebemos de muchas fuentes y es lo que nos mantiene al día.
-¿Qué le queda a la Fura por experimentar?
-Me gusta más pensar ¿dónde no vamos a investigar? Tenemos abiertos todos los campos, porque si algo nos define, es que somos muy curiosos.







 

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