Ferrari clama en solitario contra la FIA

Dos días después del Gran Premio de Europa todavía colea el asunto de la salida a pista del coche de seguridad que tanto perjudicó a Fernando Alonso y benefició a Lewis Hamilton, que tomó una decisión arriesgada a sabiendas que la sanción era inevitable. El británico asumió el riesgo, bordeó el reglamento y la jugada le salió bien porque la sanción tardó en llegar. El de McLaren conoce bien el procedimiento de dirección de carrera y jugó con esa baza. Muchos han criticado el retraso en la decisión del director de carrera, pero el protocolo fue cumplido a rajatabla. La norma del coche de seguridad resulta injusta en ocasiones, como el domingo en Valencia, pero también puede beneficiar, como le pasó al propio Fernando Alonso en Singapur 2008, cuando la salida a pista del «safety car» le permitió lograr la victoria. El verdadero motivo que enfadó a Alonso fue que quizá él también debió hacer lo mismo y no lo hizo. Quizás el Alonso de hace dos años no hubiera dudado un solo segundo. La conducta de Hamilton es reprochable, pero mientras el reglamento no sea más duro, este deporte seguirá siendo para los más listos. Ferrari ha protestado sin que ningún equipo le haya apoyado.