Eurocopa

Buenos Aires

Italia 1990: Del «me lo merezco» a la venganza de Alemania

Míchel explotó tras marcar tres goles a Corea. Tercer título germano

Míchel celebra uno de sus tres goles a Corea
Míchel celebra uno de sus tres goles a Corealarazon

«Nunca había visto una Copa del Mundo tan pobre», se quejaba el mítico Pancho Puskas dos días después de que Alemania consiguiese derrotar en la final a Argentina. Al ex jugador del Real Madrid el Mundial de Italia le aburrió mucho y no encontraba muchas cosas positivas en su análisis, más allá del «buen juego de Lothar Matthaeus y el sorprendente papel de la selección camerunesa» de Roger Milla.El entrenador del equipo subcampeón en 1990, Carlos Bilardo, opinaba en el mismo sentido que Puskas poco antes de subirse a un avión que le llevase de Roma a Buenos Aires: «No ha habido una superestrella como lo fue Maradona en el 86. Pensaba que Careca, Voeller o Van Basten podrían serlo, pero ninguno ha podido dominar. Ha sido un torneo equilibrado. No se ha visto ningún favorito claro, por lo que el ganador podría haber sido cualquiera».En la igualdad se impuso el bloque alemán, no muy brillante, pero tan efectivo como dice su historia. Un gol de Andreas Brehme, tras un discutido penalti pitado por el mexicano Codesal, dio su tercer título a los germanos, que devolvieron a la albiceleste la decepción de México 86. Fue un final muy distinto para Maradona, que buscaba la gloria en su país de adopción y se fue llorando y muy decepcionado con el que pensaba que también podría ser su público. Diego reinaba en el Nápoles, era algo así como un dios para el sur de Italia, que lo había adoptado como símbolo contra el poderío de los equipos del norte.Argentina se cruzó con los anfitriones en semifinales con el estadio de San Paolo como escenario. Fue un guiño del destino a Maradona, que después de dar tantas alegrías a los napolitanos no tenía más remedio que dejarlos fuera de su Mundial. Lo hizo en los penaltis, como casi siempre en aquella Copa del Mundo, y el público italiano se cobró la venganza en la final. Mientras sonaba el himno argentino, el Olímpico estalló en una pitada atronadora y Maradona miró a la cámara para acordarse de la madre de todos los transalpinos.Otra frase pronunciada en un momento de máxima tensión también quedó como resumen de la participación de España en Italia'90. El «¡me lo merezco!» de Míchel, enloquecido después de marcar tres goles a Corea, sigue siendo 20 años después el instante más reconocible del papel de la selección dirigida por Luis Suárez, que generó mucha ilusión en la fase previa y en la liguilla, pero se fue a casa en el cruce de octavos ante Yugoslavia. Los dos goles de Stojkovic pudieron más que el de Julio Salinas. «Nadie puede decir nada en contra de la actuación de los jugadores. Sólo les ha faltado marcar un gol. Me queda la duda de saber hasta dónde hubiera llegado este equipo, una vez que el siguiente rival era Argentina y no se encontraba en su mejor momento», decía el seleccionador. Una historia que se repetía cuatro años después del penalti fallado por Eloy, que también impedía a España comprobar qué hubiera pasado ante los suramericanos de seguir adelante.En un Mundial tan gris, un obrero del gol casi desconocido hasta entonces y olvidado poco después, el italiano Schillaci, se llevó la Bota y el Balón de Oro.CAMPEÓN: Alemania-ARGENTINA, 0: Goycochea; Simón, Serrizuela, Ruggeri (min 46 Monzón), Lorenzo, Basualdo, Troglio, Sensini, Burruchaga (min 53 Calderón), Dezotti y Maradona.-ALEMANIA, 1: Illgner; Brehme, Kohler, Augenthaler, Buchwald, Berthold (min 73, Reuter), Littbarski, Haessler, Matthaeus, Voeller y Klinsmann.-EL GOL: 0-1 (min 85): Andreas Brehme, de penalti.-ÁRBITRO: Edgardo Codesal (México). Amonestó Sensini y Maradona. Expulsó a Monzón (min 65) y Dezotti (min 87).-ESTADIO: Olímpico de Roma.Míchel se enfrentó a la Prensa por Julián García CandauEn 1934, en Italia, nos eliminó el fascio de Mussolini, con la ayuda del árbitro suizo Mercet, y en 1990, Yugoslavia se cruzó con nuestro equipo en octavos de final y a casa. La selección, al mando de Luis Suárez, era ilusionante. La primera fase creó expectativas, porque aunque se empató a cero con Uruguay, se derrotó a Corea del Sur (3-1) y a Bélgica (2-1).La sorpresa agradable fue la actuación del central de la Real Sociedad, Alberto Górriz, quien había sido un recurso de última hora y resultó muy satisfactorio. Contra Corea, el madridista Míchel, que no había tenido muy buenas críticas al comienzo, aquella tarde estuvo en su línea de gran jugador. Marcó los tres goles españoles y terminó haciendo gestos contra los periodistas españoles. Míchel tuvo luego nuevas críticas porque el segundo tanto de Yugoslavia fue en libre directo y fue él quien se movió en la barrera y dejó pasar el balón.El torneo fue brillante exhibición de Maradona, quien llevó a Argentina, la peor de su historia mundialista, a la final frente Alemania. Argentina eliminó a Brasil en octavos; en cuartos se deshizo de Yugoslavia en los penaltis. Por el mismo sistema, dejó en la cuneta a Italia en Nápoles. Argentina tuvo como motor a Maradona y como inesperado héroe al portero Goycoechea, quien se especializó en detener penaltis. Alemania fue justa vencedora en la final, aunque ganó de penalti y el lanzamiento de Andreas Brehme estuvo a punto de pararlo Sergio Goycoechea.La figura anecdótica fue el delantero camerunés Roger Milla. Jugó el Mundial por orden del presidente camerunés Paul Biya. Actuó con 38 años y celebraba sus goles con una danza junto al banderín de córner.