A agua y sal para prostituirla

Hacía algo más de tres meses que salía con Mihai. Consideraba que su noviazgo ya era serio, de hecho él le sacaba a ella diez años, y por eso no dudó cuando le propuso salir de Rumanía para pasar una semana de vacaciones en España «a gastos pagados». Se alojaron en casa de unos amigos de él y durante dos días, Madrid se le antojó precioso y Mihai, el mejor novio.

Los jóvenes se alojaron en Usera, en el piso de unos amigos de él. Durante dos días hicieron turismo; el tercero, él la encerró en una habitación
Los jóvenes se alojaron en Usera, en el piso de unos amigos de él. Durante dos días hicieron turismo; el tercero, él la encerró en una habitación

El tercero, todo cambio. «Tendrás que prostituirte para saldar la deuda del viaje», le vino a decir él. Se negó y aquello le costó varios golpes y su encierro en una habitación del piso que, hasta entonces había sido su «nidito de amor». Durante dos días permaneció encerrada y obligada a beber un vaso de agua con sal cada quince minutos como único alimento. Las cosas sólo cambiarían cuando aceptara el primer cliente, le aseguró Mihai.

Aprovechó un descuido
Pese a sus sólo 17 años, la joven se mantuvo firme en su negativa y aunque sus riñones ya casi no funcionaban logró aprovechar un despiste para escaparse del número 14 de la calle Isabel de Fornieles. Bajó corriendo las escaleras que separaban el primer piso de la libertad y ya en la calle escuchó voces rumanas.

Dos compatriotas la ayudaron a huir de Usera y la trasladaron a la Comisaría de Getafe deshidratada, con hematomas y contusiones por todo el cuerpo y con los riñones colapsados a causa de la sal. Fue trasladada al hospital y al día siguiente, cuando fue dada de alta, relató los hechos a la Policía. En la actualidad se encuentra en un centro de menores tutelados. Horas más tarde Mihai era detenido. Según las primeras investigaciones, el joven, de 27 años, no pertenecería a ninguna banda de trata de mujeres, aunque ya se ha comprobado que el arrestado proporcionó a su novia documentación falsa, que la acreditaba como mayor de edad, para poder salir de su país, ya que la familia de la chica no había otorgado el permiso por escrito que requieren las autoridades rumanas para que una menor pueda viajar al extranjero. Mihai ya ha pasado a disposición judicial acusado de los delitos de malos tratos en el ámbito familiar, detención ilegal, trata de seres humanos con fines de explotación sexual, falsificación documental y otros delitos relativos a la prostitución.