Se fue de las manos

La Razón
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Resulta del todo lamentable que ahora, tras las actuaciones altaneras de los nuevos «batasunos» en las instituciones vascas, el Gobierno exprese su disgusto y Pascual Sala eche marcha atrás. ¿Acaso no estaba previsto el guión?, ¿Quién pudo pensar que iban a retractarse de sus exigencias? Sería ingenuo que un antiguo columnista de «Gara» ferviente defensor de la banda terrorista ETA, fuese a mitigar sus tesis. O que un alcalde envalentonado respetara la Ley.
Y así, uno toma posesión con Otegui en la solapa y el otro arranca de la pared el retrato de su Majestad el Rey. Un espectáculo deprimente, con futuro incierto.
Esto se les ha ido de las manos. Al PNV, por no calibrar la fuerza de Bildu, ya instalada en bastiones emblemáticos como el Ayuntamiento donostiarra o la Diputación guipuzcoana. A los socialistas vascos, por no lograr un acuerdo político que frenase «el gran poder abertzale». A Zapatero, por su pertinaz creencia de que si ETA no mata, todo vale.
Y no digamos, a un Tribunal Constitucional que se pasa por el forro de sus togas la decisión del Tribunal Supremo. A estas alturas, sólo cabe la pregunta del líder del PP, Antonio Basagoiti: ¿qué va a hacer el lendakari, va a hacer algo el Gobierno?
Feo asunto, puesto que Martín Garitano, Juan Carlos Izaguirre y los cargos de Bildu no darán marcha atrás. Tal parece que, en este país, se premia a quienes actúan fuera de la Ley. Buena prueba para el candidato Alfredo Pérez Rubalcaba, todavía ministro del Interior, que debe poner el freno. A caballo desbocado, cuanto antes mejor.