Gresca de indoctos por Martín Prieto

«Llegará el día en el que gobiernen los analfabetos», predijo Boyer. Ya estamos en camino: si en el Congreso bajan un poco más la oratoria y las ideas, el marido de Isabel Preysler habrá acertado. 

MIGUEL BOYER VUELVE A NO ENTENDER NADA Cuando fue ministro de Economía, tras una charla de economía socialista de Guerra, Boyer dijo: «No he entendido nada». Como ahora
MIGUEL BOYER VUELVE A NO ENTENDER NADA Cuando fue ministro de Economía, tras una charla de economía socialista de Guerra, Boyer dijo: «No he entendido nada». Como ahora

Miguel Boyer Salvador sentenciaba que en breve los analfabetos ocuparán la dirección del Estado. Quizás exagere pero hay que descontarle al primer ministro de Economía del Gobierno de Felipe González y expropiador de Rumasa la soberbia diabólica que le caracteriza y que le hace compaginar la macroeconomía, la egiptología y a su señora. Recién casada con él, una amiga «pitiplus» reprochó a la Preysler haberse unido a un rojo furioso. La interpelada replicó sorprendida: «¡Pero si Miguel jamás ha sido de izquierdas!». Tampoco es eso. Miguel Boyer fue siempre un radical. Pero una vez en el Gobierno no se entendió con Alfonso Guerra, único vicepresidente; no se entendió ni en lo intelectual ni en lo personal. De lo dicho en los Consejos de Ministros de la época, pese a los juramentos, porque somos «un país de porteras». En una ocasión Guerra hizo una larga exposición sobre lo que debía ser la economía socialista y Boyer le replicó: «No he entendido absolutamente nada». Boyer nunca fue un frívolo ni hubiera botado al Gobierno por unas faldas. Me parece que no está en el PP aunque lo veo entrar en FAES. Aunque no haya dejado la economía, debe estar más con Nefertitis y en la paz de su casa.En el último pleno del Congreso ha rebajado la oratoria y las ideas hasta colocarlas entre el hambre y las ganas de comer. «Bamby» con tono bronco, impropio de su dulce denominación inicial, sólo sabe reprocharle a Mariano Rajoy que no se moje, como si estuviéramos en una timba, y éste insiste en que el presidente del Gobierno carece de credibilidad, aunque más ajustado sería que le tildara de ausencia de autoridad. Es peor no saber mandar y carecer de criterio que perder las simpatías personales.Yo no creo que Zapatero y sus mariachis del nuevo socialismo (porque existe otra socialdemocracia aunque en Europa está hoy en pérdida) quieran destruir España; hacen lo que pueden, con muchas zorrerías, pero no encuentran la puerta de salida, todo lo dan al márketing y a continuar en el poder tras las últimas elecciones, aunque sea retorciéndoles el brazo a la mayoría de las emisoras, las televisiones y los diarios.Pese al aún ministro Corbacho, el gran maquillador del Reino, los cuatro millones y medios de parados se suben a cinco con quienes han perdido el empleo, los desdichados que continúan haciendo cursos de formación para llegar a la nada, las familias en paro completo y los mayores de cincuenta años que ya no pierden el tiempo en buscar trabajo. Realmente no sé de qué viven. Las Cajas, que son muy conservadoras, predicen que la Blanca Nieves del empleo no se despertará hasta pasadas las próximas navidades. Zapatero no es un patriota; si lo fuera, llamaría a elecciones. EL BURKAQue Leire Pajín objete por el PSOE la prohibición del burka (que Dios la tenga en su gloria) es equivalente a que suspendamos la munición de boca a nuestros soldados en la Isla de Alhucema para no molestar al sultán Mohamed VI, comendador de los Creyentes, que navega en su yate por esas aguas para aliviar su «caló». Francia ha prohibido el burka porque es inidentificable y bajo esa celda unipersonal no se puede identificar a nadie. Mayores razones asistirían a la ministra Bibí, pero en este debate está clueca. A Leire la quiero ver con un burka.