Cultos pero no revueltos

La Razón
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- Regresa por la puerta grande, pero Mateo Gil confiesa que no les llegó el dinero ni para financiar la campaña publicitaria de «Blackthorn». O sea, que estrenan mañana casi a pelo el filme español de la temporada. No, algo no funciona bien en esta industria cinematográfica nuestra.


- Y qué les digo de la elección de San Sebastián como capital de la cultura. Todo es política, todo. Así de contenta han dejado a Bildu, que habla, en euskera, claro, de normalización. ¿Significa normalizar dejar a los escoltas en la calle, retirar las banderas españolas? ¿Y éstos van a ser quienes organicen la cosa? Peligroso e indignante.


- Aligeremos, que es todo muy duro. Me aseguran que el director de «El lago de los cisnes» castigó a los protagonistas por bailar tan mal hace unos días con no asistir al cóctel posterior al estreno. Mortier, descompuesto, le rogó que reconsiderara su decisión. Con todo pagado, menuda faena.