Todos a casa en Navidad

La Razón
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Siempre se ha dicho que nadie ha podido vencer a los afganos por la maldita orografía que tiene ese país, que sólo conocen a fondo sus propios habitantes. Y una vez más parece que va a resultar cierta la afirmación porque los soldados estadounidenses están a punto de emprender la retirada. Tras una década de ocupación, todo indica que en unos 36 meses, las tropas norteamericanas habrán regresado a casa sin cumplir la misión que las llevó al país asiático. Bush empezó esta guerra tras los terribles atentados del 11-S, y con el fin de terminar con el terrorismo creó una alianza internacional. Sin embargo, en todo este tiempo y pese a la presencia de casi 150.000 soldados en suelo afgano, los avances en cuestión de seguridad contra la insurgencia talibán a lo largo de estos años han sido muy débiles, por lo que existe el riesgo de que desaparezcan con la retirada de las tropas extranjeras. La salida de los primeros 5.000 soldados será prácticamente inmediata y, paulatinamente, los afganos deberán ir asumiendo las responsabilidades que les son propias hasta 2014, cuando deberán ser capaces de autogobernarse. Se da la paradoja de que Obama retirará 30.000 militares desde julio hasta las Navidades de 2012, el mismo número que envió en 2009 cuando comenzó su mandato. Pretendía con ello revertir el avance talibán en los campos de batalla. Pero está claro que la presencia talibán no ha disminuido y que Karzai no ha sido capaz de conducir un país cada vez más devastado por la guerra y la corrupción. Afganistán es una guerra muy cara para un país en plena crisis como EE UU.