Qué pasa si el Gobierno interviene a la Generalitat

VALENCIA- En la práctica, la Generalitat valenciana ya está, de alguna forma, intervenida, al igual que el resto de autonomías. En el momento en que el Gobierno pide a las Comunidades un plan de ajuste de sus presupuestos y los revisa, ya es una forma de intervención. Pero, evidentemente, se puede ir más allá.

En el caso de que el Ministerio de Hacienda decidiera hoy en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) intervenir a la Comunitat, un representante del Gobierno, lo que se conoce como interventor, se trasladaría hasta Valencia para controlar las cuentas «in situ», sustituyendo de esta forma al interventor de la Generalitat, en este caso, Salvador Hernándiz.

Así lo explicó ayer el decano del Colegio de Economistas de Valencia (CEV), Leopoldo Pons, quien aseguró que la intervención supone, por definición, que «te dicen exactamente en qué te tienes que gastar el dinero. Cogen el presupuesto y lo gestionan».

En el peor de los casos, es decir, en aquel en el que una autonomía no pudiera garantizar en absoluto el cumplimiento del déficit, el Gobierno central podría llegar a negarle el dinero para pagar a proveedores, esto es, el conocido como «plan Montoro».

Salvar a los bancos es un error
En cuanto a lo sucedido en Bankia, Pons explicó que, desde su punto de vista, es un error invertir el dinero público en salvar a un banco. «Lo que habría que hacer es vender la entidad y recuperar la inversión pública».

Aseguró que la cantidad de dinero público invertida en el banco surgido de la unión de Caja Madrid, Bancaja y siete cajas más, equivale a toda la recaudación del IVA de un trimestre, y a la mitad del presupuesto español para este año destinado a los subsidios por desempleo.
Además, criticó el «error de estructura corporativa» de este tipo de entidades, en las que sus dirigentes no cuentan con un perfil técnico, sino político, por lo que optó por una profesionalización de los Consejos.

 

El modelo ha quebrado
El decano del Colegio de Economistas de Valencia lo tiene muy claro. El actual modelo económico no funciona, ha quebrado y urge cambiarlo. El problema es que las medidas que se están adoptando por parte del Gobierno central, dice, son cortoplacistas y es necesario hacer cambios más profundos. Él opta por hacer pagar un precio simbólico a los pacientes de la sanidad pública, para que éstos hagan un uso racional de la misma.