Cine

Kiarostami intolerancia cero

El cineasta muestra en Cannes su solidaridad con Panahi, retenido por el Gobierno iraní, mientras Pablo Trapero sorprende con «Carancho»

Abbas Kiarostami con Juliette Binoche/Reuters
Abbas Kiarostami con Juliette Binoche/Reuters

Kiarostami no fue capaz de aliviarnos la resaca de «Biutiful» en su viaje a la Toscana con Juliette Binoche. «Copie conforme» («Copia certificada»), el primer filme que ha rodado lejos de su país el cineasta iraní menos político de su generación y las siguientes, fue fruto de su flechazo con Binoche. Y eso es lo que narra el filme: el encuentro entre dos maduros extraños (la actriz y William Shimel) que coquetean mientras discuten el valor del original y la copia en el arte. Que sea la cinta más ligera de Kiarostami no quiere decir que se trate de una película ligera, como no lo fue el recuerdo que tuvo el cineasta para su colega iraní Jafar Panahi, retenido por el Gobierno de su país. Dijo que es «intolerable» la presión que sufren en su país los artistas.Tras la cinta de Binoche se pudo ver la francesa «Des hommes et des dieux» («De los hombres y de Dios»), filme irregular que apunta que la Alianza de Civilizaciones no será posible mientras el fanatismo islámico arrecie. Está basada en el asesinato que sufrieron en Argelia, en 1996, un grupo de monjes franceses que convivían en el país en armonía con sus vecinos.

Potente DarínPor su parte, Frears sirvió fuera de concurso «Tamara Drewe», una comedia, esta vez sí, ligera, pero con mala leche, ambientada en la campiña inglesa que seguro tendrá recorrido comercial.

Pablo Trapero, el argentino más mimado por los festivales europeos en los últimos años, recibe a LA RAZÓN tras ensangrentar Un certain regard con «Carancho», que quizá no sea tan redonda como «Leonera» y peque de excesiva, aunque cuente con el gancho de una buena historia y potentes interpretaciones: Ricardo Darín es un parásito de hospital que se mantiene de las indemnizaciones de los accidentados en carretera ofreciéndose como mediador con la aseguradora cuando aún el afectado está en estado de «shock». Pues bien, se enamora de una doctora de urgencias (Martina Gusman) muy respetuosa. Recuérdenla porque ya tiene distribuidor en España. El director, tan explícito en las escenas de agujas y heridas, es más recatado en las sexuales: «Es natural que haya sangre, pues la película habla de accidentes, de hospitales... –contesta–. Parece más de la que hay por una cuestión de intensidad. Por lo demás, es un retrato contemplativo, no descriptivo. Igual que cuando cocinan no se ven los alimentos, tampoco los planos son muy abiertos cuando tienen sexo». La mayor sorpresa del cartel es Ricardo Darín, un actor que, a priori, tiene poco que ver con el cine de Trapero: «Era un anhelo, pero en mis películas no había un papel para él. Así que cuando aceptó, supimos que iba a ser un reto para ambos». En Argentina se acaba de estrenar y ha logrado 225.000 espectadores en semana y media. Los argentinos se están reconciliando con su cine. Trapero analiza: «Hace unos años que ocurre, pero todavía estaba bastante fragmentado. En los últimos tiempos no sólo el público ha perdido prejuicios, sino también los cineastas. Es tan válido un espectador de filmoteca como uno de multisalas, y yo quiero tener de los dos».

En palmitas- Si el pasado fin de semana Woody Allen nos recomendaba las películas de Oliver Stone, ayer Tavernier nos adelantó que la última obra maestra que ha visto se proyecta en este festival. Se llama «Life, Above All» y está dirigida por el surafricano Oliver Schmiz. - Quien montó el numerito fue Lambert Wilson en el photocall de «Des hommes et des dieux». Vestido con una chaqueta roja de chandal se parapetó tras unas enormes gafas negras y besó en la boca al director, Xavier Beauvois.- La ausencia de Polanski está cada vez más presente en Cannes. Ayer, el director Xavier Beauvois exhibió una camiseta en solidaridad con el cineasta en la que podía leerse el nombre del director. «Su situación es kafkiana», dijo cuando dejaron de disparar las cámaras.- Muchos rostros conocidos se vieron en la fiesta del 150 aniversario de Chopard: Naomi Watts, Lindsay Lohan, Marion Cotillard y Kate Beckinsale no faltaron.