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Castigo a Mas en las urnas

CiU obtendría entre 60 y 62 escaños, dos menos que en 2010,y se queda sin mayoría absoluta. El PSC lograría los peores resultados de su historia al alcanzar tan sólo 20 parlamentarios

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    Castigo a Mas en las urnas

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19 de noviembre de 2012. 03:03h

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19/11/2012

MADRID- La cruzada independentista de Artur Mas ha fracasado incluso antes de empezar. Y no es sólo que desde Europa le hayan parado los pies, también lo harán las urnas. El presidente en funciones de la Generalitat no rentabilizará su adelanto electoral. Su tan ansiada mayoría absoluta, la misma que le otorgaría poder absoluto para llevar a término su órdago soberanista, se antoja cada vez más lejana, por no decir imposible. Tanto es así que, en los comicios del próximo domingo, CiU obtendría los mismos resultados que en 2010 e incluso perdería 2 escaños. Así aparece reflejado en la encuesta de NC Report para LA RAZÓN, que sitúa a los de Mas en una horquilla de entre 60 y 62 diputados, lo que supondría un retroceso de 1,5 puntos en porcentaje de voto.

Pero, incluso obteniendo un resultado similar, CiU perdería la confianza de parte de su electorado o, lo que es lo mismo, la fidelidad de 224.000 electores. Llama la atención que en esa fuga de votos casi la mitad deriven hacia otras formaciones con un discurso separatista. A saber: 71.000 se pasarían a ERC y otros 22.000 a CUP, partido surgido en estos comicios. En definitiva, un fracaso absoluto para los de Mas si tenemos en cuenta que la única razón por la que adelantó las elecciones fue para liderar en solitario la independencia de Cataluña. No será así, ni mucho menos.

Y si de fracasos hablamos, no hay paliativo alguno que mitigue el descalabro del PSC, que obtendría los peores resultados de su historia. Entre 20 y 21 escaños conseguirían los de Pere Navarro frente a los 28 de 2010. Su discurso federalista no ha calado en una sociedad bombardeada con mensajes constitucionalistas e independentistas. Pero decir que no ha encontrado su hueco es quedarse corto, ya que su debacle se remonta a 2003, cuando el PSC logró 42 escaños y comenzó la era del tripartito. En apenas nueve años perderían 22 diputados y pasarían a ser la tercera fuerza política, con el 14% de los votos (418.000).

Una brutal caída de la que resultan beneficiadas varias formaciones. La primera, el PP de Alicia Sánchez-Camacho, que se sitúa como el partido más votado detrás de CiU. Sus 420.000 sufragios le otorgarían entre 19 y 20 diputados, hasta 2 más que en 2010. Un ligero ascenso, que ha sido posible gracias a la alta fidelidad de su electorado, que asciende al 83%, y a un discurso firme y claro sobre la necesidad de que Cataluña forme parte de España. Un mensaje compartido en parte por los de Ciutadans, que podrían duplicar su presencia en el Parlamento catalán al lograr entre 6 y 7 escaños.
Sin embargo, si alguien rentabiliza el desplome del PSC es ERC, que deja atrás el desgaste que le provocó el tripartito. El partido de Junqueras, fiel a su ideología independentista, es el que mayor subida experimenta, gracias, en parte, al traspaso de sufragios de CiU y del PSC. De los 10 que logró en 2010 pasaría a 15, lo que se traduce en 95.954 votantes más. Y su ascenso relega al quinto puesto a ICV, que no obstante también subiría 2 escaños, sumando ya 12.

La sorpresa llega de la mano de la Candidatura de Unidad Popular (CUP), de carácter independentista y que vendría a sustituir al SI, que no obtendría escaño alguno. Esta nueva formación podría conseguir hasta 2 parlamentarios.

 

En busca de socios
Pese a que Artur Mas no logra mayoría absoluta, sí podría sacar adelante su proyecto separatista si se une a ERC y CUP. Las tres formaciones lograrían hasta 79 escaños, lo que supone una gran ventaja frente al bloque constitucionalista compuesto por PP, PSC y C's, que se quedaría en 48 parlamentarios.

 

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