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El comentario machista que encendió la «marcha de las putas»

Difícilmente podría pensar el policía de Toronto Michael Sanguinetti que aquel día que decidió sacar a pasear al machista que lleva dentro ("las mujeres deben evitar vestirse como putas para no sufrir violencia sexual") estaba empujando a la calle a miles de personas de todo el mundo bajo un lema sin dobles interpretaciones: "La marcha de las putas".

  • Una multitudinaria marcha celebrada en México D. F. ha sido la última contra la violencia machista
    Una multitudinaria marcha celebrada en México D. F. ha sido la última contra la violencia machista
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

13 de junio de 2011. 18:49h

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Madrid. 14/6/2011

Sanguinetti soltó en público, durante un seminario, lo que otros muchos hombres dicen, piensan o sugieren en privado en la barra de un bar o en una reunión de amigotes, con unas copas de más o incluso con unas copas de menos. La expresión es motivo de broma y  pavoneo, y también algún que otro renglón en los guiones de cine, como aquel repulsivo y delincuente personaje encarnado por Santiago Segura en "Airbag", que se justificaba ante los agentes con un histriónico "cómo iba a saber que eran menores si las visten como putas".

Los desvelos del policía de Toronto por la vestimenta de las mujeres saltaron a las redes sociales a través de la activista Minerva Valenzuela, que el pasado 12 de mayo las incluía en su blog, acompañadas de la propuesta de aplicarles un antídoto por aquel entonces de corto recorrido: convocar una Slut Walk ("marcha de las putas") en señal de repulsa.

La convocatoria tuvo éxito en Canadá, y reunió en varias ciudades a miles de mujeres (que se presentaron "vestidas como putas", según rezaba el llamamiento oficial) y unos cuantos hombres que corearon lemas en los que se reivindicaba el derecho de las mujeres a elegir por ellas mismas la cantidad de ropa que sacaban del armario, y a desligar la vestimenta de cualquier episodio de acoso o de abusos sexuales.

Sorprendentemente, y empujada por Facebook y Twitter, la iniciativa se convertía en fenómeno sociológico y saltaba a Estados Unidos, y de ahí a una decena de países de todo el mundo. Y los que quedan por llegar.

"Mi cuerpo es mío"
La última ciudad en sumarse a la reivindicación ha sido México D.F., donde  entre 3.000 y 7.000 personas, según las autoridades, se echaron a la calle este pasado domingo al grito de "No es no, mi cuerpo es mío", para condenar la violencia de género y exigir que no se juzgue a las mujeres por cómo visten.

Muchas de las participantes llevaban minifalda y ropas ajustadas, y algunas de ellas menos incluso que eso, y portaban carteles con lemas como "Me reservo el derecho a vestirme como me da la gana",  "Tengo calor, no te estoy coqueteando", "Ni putas ni santas, solo mujeres", "Machete al machote", "Escucha, baboso, yo escojo a quién me cojo" o "Escote sí, escote no, eso lo decido yo".

En este país, según datos oficiales, cada año son violadas una media de 1.200 mujeres. El problema es de similar envergadura en países de la zona donde también se celebraron estas "marchas de las putas", como El Salvador, Nicaragua, Honduras o Guatemala.

La convocatoria ha prendido además en las principales ciudades de Francia, Reino Unido o Australia. En este último país se denunciaron 34.000 casos de agresión sexual contra mujeres en 2009 y 2010, según una encuesta. Este mismo lunes, sin ir más lejos, medio millar de mujeres protestaron por las calles de Sidney, como ya lo habían hecho en las otras cuatro principales ciudades australianas.

Abrumado por semejante respuesta ciudadana, el policía Sanguinetti, el ex agente anónimo de Toronto, ha pedido disculpas por su comentario. Jamás imaginó la que se le iba a venir encima.

 

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