El Papa aclamado por miles de fieles en El Escorial

El Papa ha llegado esta mañana a San Lorenzo de El Escorial en medio del júbilo de miles de personas que lo esperaban, entre ellos el alcalde, José Luis Fernández-Quejo, que le ha entregado la medalla de honor de la ciudad.

Benedicto XVI se ha desplazado desde Madrid hasta San Lorenzo de El Escorial, en cuyo monasterio le aguardaban 1.664 religiosas jóvenes y donde se encuentra con 1.500 profesores universitarios.

El Papa, que ha llegado a las 11.30 horas, ha sido recibido por el alcalde y el consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, Antonio Beteta, que lo han saludado en presencia de los cardenales Antonio María Rouco (arzobispo de Madrid) y Tarcisio Bertone (secretario de Estado del Vaticano).

A la altura de la Academia de Oficiales de la Guardia Civil, el papa ha bajado del coche que lo ha trasladado desde Madrid para subir al "papamóvil"y dirigirse al monasterio entre los aplausos y vivas de miles de personas que llenaban calles y ventanas de San Lorenzo, ondeando pancartas, banderas y pañuelos blancos.

A las 11.45 horas, el Papa ha llegado a la Lonja del Monasterio, donde ha sido recibido y saludado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, acompañada de su esposo, Fernando Ramírez de Haro.

A continuación, el Papa se ha dirigido al interior del monasterio para encontrarse con las religiosas.

Acto seguido, el Papa ha proncunciado a su discurso y, posteriormente,ha realizado una breve liturgia de bendición. Concluida ésta, la Escolanía ha interpretada otra pieza diferente la presentación final de personalidades y la entrega de regalos al Santo Padre.

En el besamanos, 15 profesores procedentes de universidades españolas e internacionales han saludado a su Santidad, al vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, a la consejera de Presidencia y Justicia, Regina Plañiol, y a la consejera de Educación, Lucía Figar.

La entrega de regalos incluirá un presente en nombre de los jóvenes profesores universitarios que entregará José Antonio Langa Rosado, doctor en Matemáticas, y un regalo del Santo Padre a la comunidad Agustina, que recogerán el superior general, Robert Pregos Martínez, el superior provincial, Miguel Angel Orcasitas, y el padre prior, Antonio Iturbe.

Al descender del estrado, el Santo Padre se dirigirá hacia el lateral derecho donde está situada la comunidad agustina para tomar una foto con la misma. De nuevo, cuatro profesores universitarios le acompañarán hasta la puerta del Patio de los Reyes y después, bajo la bóveda plana, le despedirá el ministro de Educación. Antes de atravesar el Patio de los Reyes, cuatro religiosas jóvenes distintas de las anteriores le acompañarán a la puerta del Monasterio. 

Las calles de esta localidad serrana están "blindadas"de fieles, pero también de seguridad, ya que hay numerosos miembros de distintas unidades de la Guardia Civil, que en coche, a caballo, a pie y en moto, custodiarán al papa durante su visita y su recorrido en "papamóvil"hasta llegar al Real Monasterio, mandado construir por Felipe II.

La AP-6 en su salida 47, que da acceso desde Madrid a esta localidad por la M-600, está cortada al tráfico desde las nueve de la mañana, pero una hora antes ya era evidente la presencia de la Guardia Civil, cuya Academia será el primer punto de la visita del Papa al municipio.

Un gran cartel con la imagen del Pontífice le da la bienvenida, como también ya se la dan los peregrinos que están desde primera hora de la mañana apostados en los accesos a la Academia de la Guardia Civil.

Los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud se sitúan detrás de las vallas colocadas en todo el recorrido y con una gran pancarta, que dice: "La obra de la Iglesia siempre junto al Papa".

En las calles de San Lorenzo de El Escorial, se pueden ver otras pancartas con frases como "¡Viva el Papa!"o "Bendito el que viene en nombre del Señor".

Esos son los mensajes que han dejado los peregrinos y también algunos fieles de las parroquias de esta localidad, alguno de los cuales se les podía ver muy temprano transportando las sillas en las que ya están sentados.