Míchel sin vuelta atrás

Del Nido: «Hoy, para todos los sevillistas, es el mejor técnico del mundo»

El fútbol es presente. El Sevilla, ahora, es de Míchel. Que también tiene un pasado. Primordialmente madridista. «Cuando me vean como entrenador del Sevilla no pensarán que vengo a perder. ¿Que jugué en el Madrid? Pues es verdad, pero de mi época de futbolista –donde no era precisamente querido en Nervión– ya no hablo», comentaba el flamante técnico blanco en su puesta de largo. Por si acaso, Del Nido dejaba las cosas claras al respecto. «Desde la atalaya de mi presidencia mando un mensaje. Hoy Míchel es para todos los sevillistas el mejor técnico del mundo. Por eso vamos a soplar en el sentido que diga, para que gane un partido y, si es posible, dieciséis».

Es más, está seguro el mandatario «de haber acertado en la decisión». Monchi, después de cinco entrenadores en tres años, también: «Creímos que era él el necesario para intentar sacar partido de esta plantilla con suficientes garantías y para remontar el vuelo y pelear por cotas más altas». La «Champions», sin ir más lejos. Continúa siendo el objetivo 2011-12 y la llave de la continuidad del madrileño en el club. Si supera el reto, renueva automáticamente, según anunció Del Nido, quien acoge al protagonista con «ilusión renovada».

La misma que destila el propio Míchel. Llega acompañado por Víctor Sánchez (segundo), José Vallejo (preparador físico) y Carlos Morales (analista de vídeos), pletórico y con las ideas claras. «Soy optimista y estoy convencido de poder revertir la situación, pero también soy realista. No podemos hacer nada si pensamos que somos ese Sevilla campeón. Hay que demostrarlo en el campo», asegura, y para ello necesita el compromiso colectivo: «Nos quedan tres meses. Necesitamos de los jugadores, porque con esta plantilla el equipo se puede plantear cualquier meta, y de la gente». Para empezar, casi mil aficionados vieron ayer tarde su primer entrenamiento, demostrando que el «mensaje» presidencial parece haber calado entre el sevillismo.


Las lágrimas de Marcelino
«Ojalá el destino me dé una segunda oportunidad aquí». Ésa fue la última frase de Marcelino en su despedida antes de romper a llorar y escuchar el aplauso de la Prensa. Se va un profesional honesto, aunque improductivo. «La pelotita manda», recordaba el asturiano, quien se lamentaba de que «nunca» en su carrera profesional había tenido «menos suerte» que en el Sevilla. Aunque «si hubiera una vuelta atrás, no cambiaría casi nada». Casi. Porque abjuró con cierta diplomacia de su rol de entrenador cómodo: «Sí me hubiera gustado tener a Reyes, o a un jugador de sus características (Giovani), desde el verano».