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Incentivar el crecimiento por José Antonio Vera

La Razón
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Que España y Gran Bretaña avancen poco en el tema de Gibraltar es una no noticia, lo normal desde hace decenas de años. Por eso ayer en Londres tanto Rajoy como Cameron acordaron dejar este asunto en manos de sus ministros de Exteriores y centrar las miradas en temas en los que la colaboración puede ser más fructífera. Particularmente llamativo es el nuevo escenario de colaboración económica en el ámbito de la UE. Cameron es euroescéptico, como casi todos los británicos, pero su sentido práctico supera con creces ese euroescepticismo. Por eso sabe que tiene que seguir pintando en Europa. A él más que a nadie le interesa que la zona euro no se desangre, pues perjudicaría a Reino Unido tanto como al resto de la Unión.

La reunión de ayer de Rajoy con Cameron es importante porque ambos representan a dos de las economías de referencia de la UE, tras alemanes y franceses. Es evidente que el primer ministro español no va a promover ninguna alianza contra Merkel y Sarkozy. Hacerlo sería suicida. Pero lo que sí tiene sentido y constituye un acierto es esta suma de posiciones en favor de los incentivos al crecimiento.

El presidente del Gobierno español está haciendo todas las reformas que hay que hacer y recortando cuanto se debe recortar para reducir la cifra de déficit y no tener que recurrir a un mayor endeudamiento público. Nadie le puede reprochar que esté dejando pasar el tiempo. Las reformas en curso son una muestra de ello. Cualquiera puede entender, empero, que recortes y política de estabilidad han de ir acompañados por inversiones productivas.

El documento firmado por la mayoría de los países del euro, con el respaldo británico, en favor de incentivar el crecimiento es una noticia esperanzadora. Tanto como la reunión de ayer entre Cameron y Rajoy.