Médicos y filósofos buscan la fórmula de la felicidad

Filósofos, psicólogos, médicos, deportistas y hasta economistas se han reunido en el I Congreso de la Felicidad para analizar sus causas y consecuencias, y ayudar a buscar la fórmula secreta de la felicidad.

Organizado por Coca-Cola, el congreso ha sido inaugurado hoy por el empresario y conferenciante uruguayo Gustavo Zerbino, uno de los 16 jóvenes deportistas que resistieron 73 días en las cumbres andinas tras un accidente aéreo en 1972, una hazaña que inspiró el libro y la película "¡Viven!".

En su intervención, Zerbino ha defendido la importancia del esfuerzo y el pensamiento positivo para lograr los objetivos y ha planteado que "el 90 por ciento de las personas fracasan por que no lo intentan porque creen que no van a poder". Esa misma falta de esfuerzo para conseguir lo que se desea es una de las principales razones que Zerbino adivina detrás de la "permanente insatisfacción"de los jóvenes educados en épocas de bonanza, que ahora además se ven "atenazados por el miedo y la incertidumbre"generada por la crisis.

Preguntado por los paralelismos entre el grupo superviviente del accidente aéreo de hace casi 40 años y los mineros recién rescatados en Chile, Zerbino ha asegurado que son dos historias que "no tienen nada que ver, pero se complementan". Así, ha subrayado que sus compañeros eran jóvenes deportistas sin experiencia en la montaña y no fueron hallados hasta 73 días después del accidente, mientras que los mineros eran todos profesionales, acostumbrados a trabajar bajo tierra, y que fueron encontrados tras 17 días.

"A partir de ahí, lo ocurrido en la mina es un ejercicio de paciencia y tolerancia, y además el Gobierno chileno ha puesto absolutamente todos los recursos y todo su empeño en la misión de rescatarles, en lograr ese objetivo", ha dicho. Por su parte, el filósofo y teólogo Javier Sádaba ha defendido que la felicidad tiene dos niveles complementarios: "la buena vida y la vida buena".

Así, ha explicado que la felicidad que depara la buena vida se basa en los placeres más naturales, más inmediatos o "animales"; "la felicidad que da una buena puesta de sol, una buena copa de vino o incluso una buena conversación con un amigo". Por la "vida buena", Sádaba entiende la felicidad espiritual y moral que produce el estar a gusto con uno mismo, satisfecho y con la convicción de estar haciendo las cosas bien, ha explicado.

"Este es un tipo de felicidad más exigente y más interesante", ha explicado, antes de plantear la importancia de lograr un equilibrio entre ambos tipos de felicidad ya que "la buena vida sin vida buena tiende a que los deseos se descontrolan, cuando deberían mantenerse dentro de un control moral".