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El esprinter consiguió su primera victoria y rompió a llorar

Cavendish celebra con lágrimas

El ciclista británico Mark Cavendish (Columbia) se adjudicó al sprint la quinta etapa de la 97 edición del Tour de Francia, discurrida entre las ciudades de Épernay y Montargis sobre 187,5 kilómetros, en una nueva jornada de distensión para un pelotón que continúa liderado un día más por el suizo Fabian Cancellara (Saxo Bank), virtual jersey amarillo de la carrera.

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  • Cavendish gana al sprint la quinta etapa del Tour
    Cavendish gana al sprint la quinta etapa del Tour
Madrid.

Tiempo de lectura 2 min.

08 de julio de 2010. 17:59h

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Madrid. 8/7/2010

El Tour buscaba a Mark Cavendish y lo encontró llorando en el podio. El esprinter británico se había perdido todas las peleas. Por las caídas que le provocan las prisas o por quedarse atrapado en el pavés, pero siempre llegaba tarde. Y la carrera se obligaba a pensar. El año pasado el silogismo era sencillo. Llegada en grupo, victoria de Cavendish. Pero este año lo único que ha encontrado al final de cada etapa son lágrimas. De dolor o, como ayer, de alegría. La rabia contenida por tantas jornadas sin poder pelear por la victoria se le escapó por el lacrimal. Lágrimas por su abuela fallecida, con la que vivió durante mucho tiempo, y por su hermano, que cumple condena por tráfico de drogas.  

El velocista del Columbia estaba acostumbrado a coleccionar victorias, pero hasta el momento  sólo había coleccionado desgracias en 2010. En la carretera y en la vida. Una muela infectada terminó obligándole a operarse y retrasó su preparación de pretemporada. Sus primeros kilómetros, prácticamente, los hizo en carrera. Entre la tensión de la falta de forma y el acoso de su compañero André Greipel, que le discute el liderato en las llegadas, le está costando encontrar su mejor versión.  Tampoco le ayudó la ruptura con su novia.
Demasiadas desgracias para guardarse, para que no estallaran en lágrimas sobre el podio o ante las cámaras de la televisión francesa. Cavendish es humano y ahora se sabe.

La llantina del británico fue una reacción inmediata después de un esprint que resultó más cómodo de lo previsto. Entre el Garmin, que intentaba llevar a Tyler Farrar a la victoria y sus compañeros del Columbia, le facilitaron el último esfuerzo. «Mi equipo ha estado muy bien. Cuando ves el trabajo de los compañeros te exiges aún mas. Tuve la suerte que me faltó antes,  aunque mi equipo siempre ha trabajado a tope».

Su suerte fue la que le faltó a Óscar Freire. El ciclista cántabro quedó atrapado entre los codos de los rivales y no tuvo oportunidad de disputar el esprint. Estaba derrotado antes. «Esto es el Tour de Francia, la carrera más importante del mundo, y mi objetivo es ganar de nuevo aquí» comentó Cavendish. «La concentración es fundamental para mí», se justificó el británico, cansado de que su vida privada se mezcle con su carrera. «No hay que mezclar las cosas, ni juzgar a la gente sin saber».

- Contador regala un reloj a Armstrong. Alberto Contador demostró su generosidad con sus antiguos compañeros al regalar un reloj a Johan Bruyneel y otro a Lance Armstrong con la inscripción «Tour 2009» por ayudarle a ganar la carrera el año pasado. «Es la persona con más talento sobre una bicicleta», dice Lance.

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