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«No sé cuánto peso ni lo quiero saber»

Cada año son miles las mujeres que caen en abismo de la anorexia y la bulimia, una espiral de destrucción de la que sin ayuda no se puede huir. Ana Bernárdez, de 34 años y residente en Tortosa (Tarragona), ha demostrado que se puede salir del infierno y se ha convertido en un referente para muchas  jóvenes que consultan su blog en «www.1espejo1000ventanas.com», en el que se habla de estos trastornos alimenticios de forma positiva.

  • Ana Bernárdez tardó tres años en superar el problema y ahora comparte experiencias y consejos en la web 1espejo1000ventanas
    Ana Bernárdez tardó tres años en superar el problema y ahora comparte experiencias y consejos en la web 1espejo1000ventanas

Tiempo de lectura 2 min.

16 de febrero de 2011. 00:39h

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16/2/2011

El problema de Ana comenzó a los 18 años, cuando su cuerpo de se transformó de niña a mujer. El detonante fue la soledad: «Mi padre murió cuando tenía nueve años y mi madre no me apoyó. Mi cuerpo, los estudios y mis amigas era lo único que podía controlar y quería que todo fuera perfecto». En ese momento comenzó un calvario que duró 12 años. «No me gustaba mi cuerpo y empecé a adelgazar. Mido 1,71 metros y llegué a pesar 43 kilos, pero mi madre decía que eran cosas de niñas.

Hubo un momento en el que mi cuerpo me empezó a pedir comida. En cambio, no aguantaba la sensación de ingerir alimentos y los vomitaba. De la anorexia purgativa pasé a la bulimia. Me daba atracones de comida de alto contenido calórico. De ahí pasé a una vida desenfrenada con chicos, drogas, alcohol y cualquier cosa que me hiciera daño». Cuando cumplió los 30, algo comenzó a cambiar. Rehizo su vida, conoció a su chico y después de un año de convivencia decidieron tener un hijo. Ése fue el punto de inflexión. Necesitaba cualquier excusa para intentarlo y el deseo de ser madre cumplió el objetivo: «Ingresé en un centro de rehabilitación y tardé tres años en superar las tres fases del programa». Ahora trabaja como profesora y continúa con su proyecto de tener hijos.

Para Ana, las web que hacen apología de la anorexia y la bulimia hacen mucho daño a las jóvenes. «Yo misma hice casos a los consejos que se daban en esas páginas y son durísimos». Ahora Ana está recuperada y tiene claro que no puede preocuparse por su peso y comprar artículos bajos en calorías. De hecho, «no sé cuánto peso ni lo quiero saber».

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