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La expedición Acciona Windpower Antártica logró su meta sin impacto ambiental

Un trineo ecológico para recorrer el Polo Sur en 30 días

  • Un trineo ecológico para recorrer el Polo Sur en 30 días

Tiempo de lectura 4 min.

29 de febrero de 2012. 22:31h

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1/3/2012

Madrid- Cien años después de que Roald Amundsen y Robert Scott alcanzaran la Antártida, el continente sobre el que se asienta el Polo Sur, la expedición Acciona Windpower Antártica, patrocinada por el grupo de construcción y servicios, logró recorrer más de 3.500 kilómetros de la inhóspita zona en apenas un mes y alcanzar el Polo Sur geográfico como ningún otro de aquellos visionarios habría imaginado: a bordo de un trineo «ecoeficiente» propulsado sólo por la fuerza del viento, sin usar combustibles fósiles ni generar emisiones de CO2.

Liderados por Ramón Larramendi, los miembros de la expedicieron compartieron ayer su experiencia en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, donde permanecerá expuesto, hasta el 27 de marzo, el trineo que les ha acompañado en su aventura. «Ha sido una expedición como las de antes», afirmó Pío Cabanillas, director general de Imagen Corporativa y Márketing Global de Acciona. «Es la primera vez que una expedición alcanza el Polo Sur de una forma rápida y eficiente», añadió. Y es que no hay que olvidar que la Antátida es una pieza clave en la lucha contra el cambio climático. «Es la última gran reserva de la humanidad. De ahí la importancia de idear una forma de transporte para realizar experimentos sin ningún tipo de contaminación», dijo.

Larramendi –«alma» del proyecto– y su equipo cumplieron, bajo temperaturas de -34 grados, un doble objetivo: «Alcanzar el Polo Sur geográfico y demostrar que este vehículo es útil para proyectos de investigación en los que hay que recorrer kilómetros de la meseta polar», aseguró Larramendi. No en vano, «en la Antártida todo es extremo; es más parecido a otro planeta que al nuestro», añadió.

Aire, agua y sol
Aparte de las «cero emisiones» del trineo,  también es destacable su «bajo coste operativo». Desmontable y constituido sobre cinco raíles unidos por travesaños, las piezas del vehículo están atadas con cuerdas para que no vaya rígido y se adapte al terreno. Ignacio Oficialegui, miembro del equipo, explicó cómo aprovecharon los escasos recursos naturales de los que disponían: el viento que permitía su desplazamiento; el agua, que obtuvieron fundiendo hielo; y el sol, del que se nutrieron «para obtener energía eléctrica para las comunicaciones a través de placas solares». Además, de esta forma lograron «almacenar» la energía. Su compañero, Javier Selva, explicó que viajaban a una velocidad de entre 10 y 15 km/h, aunque podían llegar a los 35.

Por último, el expedicionario Juanma Viu detalló los experimentos científicos que se desarrollaron durante el viaje: inspeccionar las diferentes capas de hielo formadas por las precipitaciones durante miles de años atrás; la búsqueda de contaminantes orgánicos en el aire; y la investigación de rastros biológicos en la zona.

 

Un proyecto a gran escala
El trinero ecoeficiente ha sido el primer paso. Acciona Windpower presentó un prototipo de cuatro módulos, laboratorio incluido, que esperan que se ponga en marcha en dos años. En la foto superior, el equipo, con José María Entrecanales, presidente de Acciona, y Juan Ignacio Entrecanales, vicepresidente del grupo.  
 

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