Zapatero se alinea con el BCE frente a las presiones políticas de Merkel

Recela de que los bancos asuman pérdidas con reestructuraciones de deuda

El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, ofrece una rueda de prensa al término de la cumbre de líderes de la Unión Europea celebrada en la sede del Consejo de la Unión Europea en Bruselas (Bélgica)
El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, ofrece una rueda de prensa al término de la cumbre de líderes de la Unión Europea celebrada en la sede del Consejo de la Unión Europea en Bruselas (Bélgica)

Bruselas- Alemania dejó su huella en los resultados de la cumbre europea que concluyó ayer. Sin embargo, será difícil que las principales demandas que trajo Merkel queden finalmente trasladadas a las propuestas legislativas. La dirigente conservadora arrancó del resto de líderes de la UE una «reforma limitada» del Tratado de Lisboa, a pesar del poco apetito que le queda a los socios europeos por reabrir un debate que pueda requerir el voto ciudadano.
Así, Berlín logrará alinear su Constitución con el futuro mecanismo permanente de rescate, objetivo prioritario para los europeos durante los próximos meses. No obstante, este mecanismo de rescate, que sustituye a los 750.000 millones disponibles ahora hasta 2013 para los Estados miembros con problemas, parece ser que no incluirá al «sector privado», como quiere Berlín.
Alemania no ganará en todo
Es decir, la banca y los inversores no asumirán parte del coste de la caída de un país con una reestructuración de deuda. La CE deberá presentar antes de diciembre las ideas para concretar este mecanismo. Fuentes comunitarias ya avisaron de que se posicionarán en contra de esta reestructuración, como también lo han hecho el BCE y varios Estados miembros, como ayer resumió Zapatero.
El presidente español advirtió de que se debe tener «mucha precaución» con una reestructuración de la deuda, por eso adelantó que «estaremos en la parte que más cautelas va a expresar». Si en términos ideológicos a un socialista como Zapatero no se le debería atragantar que no sólo los contribuyentes, sino también los bancos e inversores, asuman parte de los impagos de un país, el hecho de que España sea una de las víctimas más vulnerables ante los mercados le obliga a recelar de la posibilidad de pasar la bola a la banca, que a la postre encarecería los intereses de sus prestamistas. Zapatero también rechazó la cancelación del voto a los Estados que superen el 3% de déficit o el 60% de deuda.