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Un mes y un día después

La Razón
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La familia Luca de Tena y la mía son amigas de antiguo. Los Luca de Tena son vehementes y gruñones. Altivez reunida alrededor del ABC centenario. Mi abuelo materno, Pedro Muñoz-Seca fue amigo de don Torcuato y de Juan Ignacio. Mi padre, de Guillermo. Yo lo fui de Guillermo y lo soy de Catalina y Soledad, Cata y Petisa, para más señas. Dejé ABC porque no supieron defenderme pero entendí que las empresas no están obligadas a responder a los sentimientos personales. Cuando mi abuelo escribió en colaboración con Azorín su comedia «El Clamor», en la que no aparecían bien tratados los periodistas de la época, Juan Ignacio estalló y le envió una carta a mi abuelo cuyo original conservo. «Siete de mayo de 1928. Don José Martínez Ruiz «Azorín» y don Pedro Muñoz-Seca. Anoche asistí en La Comedia a una representación de «El Clamor», y aunque la firman ustedes por orden de la respectiva antigüedad en la Sociedad de Autores, a mí se me antoja alterada al redactar la presente carta. Son ustedes, los dos, unos bellacos. Juan Ignacio Luca de Tena». Mi abuelo, que conocía a Juan Ignacio, no le concedió importancia a su pronto, y la mano izquierda de don Torcuato zanjó el asunto. «Azorín» tuvo que dimitir de su cargo en la Asociación de la Prensa, porque siempre fue un hombre asustado.Cuando me fui de ABC, después de veinte años de colaboración continua, y me instalé en LA RAZÓN, que es mi casa actual y de la que no pienso moverme, tuve un encuentro agrio con Guillermo. Y se solucionó satisfactoriamente, con el afecto familiar de más de un siglo a nuestras espaldas. Guillermo era el Patrón, el alma de ABC, y lo fue también cuando la familia perdió la mayoría accionarial. Guillermo soportó con heroísmo la terrible crisis de Prensa Española de la década de los ochenta, y sufrió en su orgullo lacerantes humillaciones. Entre otras razones, porque Guillermo se consideró responsable del patrimonio de sus muchas hermanas, a las que nunca abandonó. Es cierto que la dirección de Anson, ideada por Guillermo, fue formidable y fructífera para ABC, los accionistas de Prensa Española y la familia Luca de Tena. También lo fue para Anson. Y es cierto que «Claro» supuso un grave quebranto económico y de imagen. Pero Guillermo Luca de Tena tuvo también grandes aciertos empresariales, el más importante, soportar los peores vientos para mantener con vida el ABC, honrando así a sus raíces.De la trayectoria de lealtad de Guillermo Luca de Tena a La Corona –la desterrada y la entronizada–, y a España, no puede albergarse duda alguna. Cuando tuve que decirle algo a Guillermo, subí a su despacho y se lo dije. Cuando Guillermo tuvo algo que decirme a mí, me llamó a su despacho y me lo dijo. En una ocasión dio un puñetazo en la mesa y yo le respondí con otro. Después de tres segundos de silencio, rompimos en una carcajada y nos abrazamos. Abandoné ABC discretamente, por la puerta de atrás, y guardé un mes de luto y de respeto hasta mi incorporación a LA RAZÓN, en cuyo proyecto y desarrollo estoy plenamente involucrado. Pero mi vieja Casa de ABC fue la de mi formación, y defiendo y defenderé para siempre la figura cimera y magnífica de Guillermo Luca de Tena, el gran señor del periodismo español de la última época.Uno se va de los sitios sin percibir ni un euro de indemnización, pero con los sentimientos intactos. Y duermo muy tranquilo.