Maya Hansen: «Mis corsés son la cirugía del pobre»

Con firma propia. Profesión: diseñadora. Nació: en 1978, en Madrid. Por qué está aquí: es la reina del corsé, lo ha puesto de moda y exporta a países como Polonia, Reino Unido, EE UU, Japón...

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–Ha logrado que el corsé vuelva a estar de moda...
–Sí. Me probé uno hace años en una tienda de Berlín y me vi tan bien que me dije: esto es lo que quiero y debo hacer.

–¿Cómo se vio?
–Más delgada y esbelta, y me salió un pecho que no sabía dónde estaba. Mis corsés son la cirugía del pobre.

–Fue prenda interior y ahora es exterior. ¿La moda acaba sacando fuera todo lo que llevamos dentro?
–La moda es así: se trata de jugar y transgredir.

–No sé si hace también corsés para hombres...
–Pues sí: hemos hecho alguno para lucirlo como chaleco y a juego con el de su pareja.

–Presentó en Cibeles su colección «Reinas de España». ¿Monárquica?
–No soy demasiado monárquica. Sí me interesan las reinas del siglo XV al XVII.

–Otra acepción de corsé: lo que constriñe o priva de libertad...
–Los míos son expresión de libertad. Y así se sienten las mujeres al llevarlos. Mi corsé hace a la mujer más mujer. Crece su feminidad.

–¿Vive la moda como un arte?
–No. La moda es un negocio, una industria.

–Dice Carmen March que el objetivo de la actual es despertar deseos inconfesables...
–Puede ser. La moda no la disfruta sólo quien la luce, sino también quien mira; siempre ha de despertar deseos.

–Me imagino que muchas compran sus corsés para esconder tripa...
–Claro: ayuda a aplanar el vientre. Es una solución más rápida que la dieta.

–Sus corsés hacen estupendos escotes, pero Jennifer López afirma que a los españoles les interesa más el culo...
–Yo creo que les interesa más el pecho. Es donde más se fijan.

–Las presentadoras de la televisión se ponen mucho sus corsés. ¿Qué les da?
–La opción de estar estupendas y diferentes. Están hartas del mismo vestidito de siempre.

–Comenta Ágata Ruiz de la Prada que «ir incómoda es una horterada».
–No estoy de acuerdo. ¿Son cómodos los taconazos de quince centímetros? Para presumir hay que sufrir.

–¿Sus corsés son un afrodisíaco o un capricho?
–Puede que las dos cosas, pero sobre todo un capricho.

–«La diferencia entre un capricho y el amor eterno es que el primero dura toda la vida» (Oscar Wilde).