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Orgasmos simultáneos

La obsesión por alcanzar juntos el clímax, a veces es enemiga del placer, una frustración que acaba por minar tanto a hombres como a mujeres 

María y Juan se meten en la cama, se buscan, se encuentran, pero en mente, sólo tienen una idea, llegar juntos al climax. El orgasmo simultáneo se ha convertido en la meta de muchas carreras de las parejas españolas. Una meta a la que no es fácil llegar, y que muchas veces, consigue hacer que los corredores se olviden de disfrutar del camino.

Se trata de una doble obsesión, encontrar el sumo placer sexual, y conseguir el vínculo de máxima unión emocional, sobre todo en el caso femenino. Pero la realidad es que todas estas ideas no van más allá de ser un simple mito. Porque el placer no sólo se esconde en esta experiencia, la cual en realidad ha conseguido frustrar, tensionar, e incluso crear dificultades sexuales a muchos hombres y mujeres.

«El mito de la simultaneidad o sincronización del orgasmo se ha creado a lo largo del último siglo y repetido en las novelas románticas e historias eróticas». Así es como Faustino R. Pérez, catedrático de ginecología de la Universidad de Zaragoza, comienza su explicación, a la que añade que «ese objetivo de llegar al mismo tiempo, genera una gran carga de frustración por la dificultad de conseguir el mismo grado de excitación por las diferencias anatómicas y umbral de sensibilidad entre ellos y ellas».

Según el experto, la sexualidad a lo largo de los últimos años ha evolucionado, y ya «se admiten otros modelos de sexualidad abiertos o circulares». Al respecto de estos patrones, destaca las teorías e investigaciones de Rosemary Basson, que «ha propuesto un modelo más acorde con la realidad femenina que incorpora aspectos emocionales íntimos, estímulos sexuales y satisfacción de la relación».

Frustración innecesaria
«En nuestra cultura, para muchas personas, este orgasmo resulta una verdadera obsesión, para ellos no existe otra meta. He tenido a algunas personas perseguidas por este mito, y creo que algunos supuestos sexólogos, en conjunto con algunos medios de comunicación, mitificaron erróneamente al ansiado orgasmo simultáneo», afirma Manuel Lucas Matheu, presidente de la Sociedad Española de Intervención en Sexología (SEIS). Por otra parte, el experto acuña una reflexión basada en su propia experiencia personal, «yo he experimentado el orgasmo simultáneo, y no es mucho mejor para mí, que disfrutar del propio y del de mi pareja por separado, ¡dos veces!».

Por norma general, suele ser el hombre quien, con el propósito de alcanzar el éxtasis paralelo, «espera» a la mujer, lo que convierte a veces la experiencia sexual en una carrera de fondo más que en un momento de disfrute. Por su parte, en la mujer, se genera más ansiedad, puesto que siente que defrauda igualmente a su pareja al no poder llevar un mismo ritmo. «No es infrecuente que mujeres que han tenido relaciones sexuales con diferentes personas, en ocasiones logran a partir de los 40 años sincronizar sus orgasmos. Ese malentendido del orgasmo simultáneo crea ansiedad y frustración, especialmente entre las mujeres que llegan a pensar que tienen alguna alteración, cuando la anomalía puede ser causada por una deficiente técnica, o problemas en el varón como la eyaculación precoz, la disfunción eréctil...», incide Pérez.

Si bien, llegar juntos al orgasmo, no debe ser el objetivo último de la relación sexual, si es cierto que hay otros modos algo menos complejos para alcanzarlo, como puede ser la masturbación conjunta, en vez de la penetración. De esta forma es más fácil buscar los puntos de placer de la pareja, y adecuar los ritmos a las necesidades de cada uno de los miembros de la pareja. «Las técnicas de masturbación mutua pueden contribuir al control del orgasmo, pueden ser aprendidas, y pueden permitir el orgasmo simultáneo. En estos casos debe haber un consenso sobre su desarrollo y forma., y el aprendizaje puede ayudar al control mental de la interacción sexual», apunta el catedrático de ginecología, que igualmente aclara que esta técnica no tiene porqué proporcionar el orgasmo simultáneo como norma.