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Coleccionistas como una piña

Nace «9915», la primera asociación de profesionales españoles que da voz a un colectivo cada vez más numeroso. Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales, es su presidente

  • Coleccionistas como una piña

Tiempo de lectura 8 min.

22 de abril de 2012. 22:11h

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23/4/2012

Anoten estas cuatro cifras: 9915. No hace falta que las sumen entre sí porque no es un problema de raíz matemática ni de aritmética, sino de pasión por el arte, como suena. El proyecto de sentar las bases para crear una asociación de coleccionistas privados españoles de arte contemporáneo empezó a gestarse hace tiempo; sin embargo, a partir del 26 de enero de 2011 la inicitiva fue tomando cuerpo hasta que se consolidó el pasado 28 de marzo. Si era necesaria esta asociación, ¿por qué no darle forma ya?, se preguntaba el grupo de emprendedores que la ha hecho realidad, once fundadores pertenecientes al mundo del coleccionismo, encabezados por uno de los nombres más reconocidos, Jaime Sordo: «Es una iniciativa que nadie llevaba a cabo y todo el mundo estaba esperando. Al grupo constituyente se van a ir incorporando nuevos nombres que serán bienvenidos. Entre todos nosotros existe muy buena disposición y ganas de hacer cosas que creemos son necesarias», asegura este cántabro vía telefónica mientras da un paseo por el campo.

Catorce objetivos
Dice que la crisis les ha hecho reflexionar bastante en todos los ámbitos y el coleccionismo no ha sido ajeno: «Queríamos saber si estos apasionados del arte que somos estábamos y estamos en el buen camino, necesitábamos opiniones más objetivas». El grupo de los once ha dado luz verde a un programa con 14 fines y objetivos y se agrupa bajo la denominación de «9915» (ahora viene la explicación), «el número de archivo clasificado para los coleccionistas, de todo tipo de objetos, en la OTAN», según aclara Sordo, quien añade que se ha creado un comité técnico para trabajar «y ponernos manos a la obra. Ninguno de nosotros somos unas estrellas, pero tenemos colecciones significativas, de entre 100 y 300 piezas», señala. Pero, ¿es el coleccionismo en España una asignatura pendiente? Responde: «Sí, es aún un desconocido.
Prima la individualidad y las colecciones son también desconocidas y parece como si estuvieran escondidas. Existe un cierto pudor y un misterio sobre la cuantificación. La mayoría de quienes formamos la agrupación, por ejemplo, somos autodidactas, nos hemos ido encontrando en ferias, en Frieze, en Arco, en Basilea y en Miami. No te podría hablar de una cifra o de un número que conste en un registro, porque no lo hay. La horquilla es amplia, de entre 100 y 350 profesionales». Cuentan con el beneplácito del Instituto de Arte Contemporáneo (IAC) y prevén la redacción de un código de buenas prácticas. Forman la junta directiva, además de Jaime Sordo, su presidente, Enrique Vallés (colección Valzuela) y Juan Antonio Rodríguez (vicepresidentes), Carlos Puerta (secretario), Ángel Nieto (tesorero), Chema de Francisco, Alicia Aza, Julián Castilla, Carmen Pérez Seoane y Carlos Rosón (vocales). La presidencia de honor ha recaído en una de las grandes mujeres del sector, Pilar Citoler (colección Circa XX), «quien siempre ha estado en nuestro grupo de trabajo. Ella no ha querido figurar en primer fila, pero nosotros deseábamos homenajearla y reconocer a una figura indiscutible dentro de este mundo y subrayar su labor callada», explica Jaime Sordo.

Tres son las prioridades básicas de esta Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo de España: «Establecer cómo regular el mercado de la compra-venta de arte en España, donde no existe una cultura de lo contractual. Echamos en falta un libro de instrucciones sobre el mantenimiento y conservación de las obras de arte. Yo pongo el ejemplo de que, cuando adquieres un microondas, que te cuesta 80 o 100 euros, te viene con un manual. ¿Por qué con una pintura, una fotografía o una escultura por las que desembolsas bastante más no lo hay?», se pregunta. El segundo punto sería en palabras de Sordo «establecer los protocolos de préstamos a museos porque cada centro establece uno y, a veces, te insisten en que hay un seguro completo, y cuando surge algún problema no lo cubren. El coleccionista siente, entonces, que está completamente indefenso», y, en tercer lugar, la formación de nuevos coleccionistas: que los que se incorporen a este mundo sepan por dónde ir, cómo comenzar una colección y qué es lo que no se debe hacer, dotarles de una hoja de ruta de la que nosotros hemos carecido», reflexiona su presidente, quejoso de que les ha faltado a quienes empezaron hace un par de décadas «un manual de instrucciones, por lo que hemos cometido bastantes errores».

Cercanía generacional
Por eso vuelve a cifrar en una terna lo que no debería hacer quien empieza a coleccionar arte contemporáneo: «No debería alejarse de lo generacional. En nuestra asociación, obviamente, no cabe la colección imponente de Caixafórum, por poner un ejemplo. Debes unir a los artistas a tu generación y así evolucionar y crecer a la vez que lo hacen ellos. Yo, por edad, no tengo nada que ver con el arte del siglo XVIII ni tampoco con las transgresiones últimas». En segundo lugar apuesta por «no abrir demasiado el abanico de lo contemporáneo a la hora de adquirir, y en tercer lugar no comprar si una obra no te atrapa y te emociona desde el primer momento», que se puede resumir en buenas dosis de sentimiento, racionalización y sentido común.

Jaime Sordo, un empresario con un estupendo humor, no quiere personalizar en él el nacimiento de «9915». Comenzó a comprar de una forma seria a mediados de los ochenta, con una pieza de Pepa Osorio. Hoy Los Bragales, que así se llama su colección (toma su nombre del barrio en el que viven él y su familia en Cantabria), se nutre de más de un centenar de artistas como Pierre Gonnord, Lamazares, Fontcuberta, y Cándida Höfer, entre un montón de nombres esenciales, una parte de cuyos fondos ya se ha expuesto.

 

Como agua de mayo
¿Y la ley de mecenazgo? «La estamos esperando con enorme ilusión y esperanza, aunque somos conscientes de su dificultad en un momento como éste», asegura Jaime Sordo (en la imagen), cántabro como el secretario general de Cultura, José María Lassalle: «Sabe de la necesidad y la urgencia y también es consciente de que en el Ministerio de Hacienda le van a decir que no estamos ahora para rebajas; sin embargo, necesitamos ya que lo privado salga a la luz, y sin un apoyo externo no se puede hacer. Ahí está el ejemplo de países como Francia, Italia y Alemania, donde funciona muy bien, y en EE UU, que es una referencia. Las rebajas fiscales son necesarias», argumenta, opinión que comparte Carlos Urroz, director de ARCO: «Es clave la colaboración entre lo público y  lo privado. La esperamos como agua de mayo».

 

Todo el año es arco
El director de ARCO, Carlos Urroz (en la foto), se mostró satisfecho con los resultados de la pasada edición de la feria. Asegura que «el coleccionismo en España tiene un buen nivel, quienes compran poseen criterio, conocen a los artistas, aunque es necesario que se incorporen nuevos nombres». Recibe el nacimiento de «9915» «con los brazos abiertos, con el objetivo de dotar a esta actividad tan digna de continuidad y que se visiten regularmente las galerías y se asista a ferias, tanto dentro como fuera de España». No cree que el coleccionismo viva sus días de gloria un mes al año, en febrero, coincidiendo con ARCO: «Iniciativas las tenemos todo el año. El coleccionismo privado tiene cada vez un interés mayor y se mueve. Iniciativas como la de la Fundación Arte y Mecenazgo y sus galardones son muy loables», asegura.
 

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