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ATAQUE A LAS EMBAJADAS

El odio islamista a EE UU enciende el mundo árabe

Cuatro muertos tras el asalto de la Embajada de EE UU en Yemen. Más de 200 heridos en El Cairo en otro ataque a la misión diplomática americana

  • Un grupo de exaltados asaltan la Embajada de EE UU en la capital de Yemen
    Un grupo de exaltados asaltan la Embajada de EE UU en la capital de Yemen

Tiempo de lectura 4 min.

14 de septiembre de 2012. 02:26h

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14/9/2012

Otra embajada americana ha sido asaltada por manifestantes furiosos por una película producida en EE UU y considerada ofensiva para los musulmanes. Después de Egipto y Libia, ayer fue el turno de Yemen, un país que vivió su Primavera Árabe y en el que la situación sigue sin ser estable ni estar bajo el control total de las nuevas autoridades. Cientos de personas atacaron ayer por la mañana la legación diplomática estadounidense en la capital yemení, Saná, y consiguieron penetrar en el complejo fortificado, saltando la elevada valla. Los manifestantes destrozaron ventanas y el mobiliario del primer edificio que pudieron alcanzar, y quemaron algunos vehículos estacionados fuera, antes de que las Fuerzas de Seguridad los dispersaran con tiros al aire.  En el asalto no se produjeron víctimas mortales, pero sí en las horas posteriores en los choques entre los radicales y los agentes de policía.

El caso de Yemen es un ejemplo más de como las embajadas de EE UU se han convertido en un blanco fácil y de cómo las autoridades no han conseguido prever ni evitar los ataques. El más grave se produjo la madrugada del pasado miércoles contra el Consulado de EE UU en Bengasi, en el que falleció el embajador de este país en Libia, Chris Stevens, junto a otro diplomático y dos guardias. Ayer fueron emergiendo detalles sobre el atentado, que se cree que estuvo planeado y bien organizado. El Gobierno anunciaba ayer que ya había llevado a cabo varios arrestos relacionados con el mismo, aunque no desveló de quién, pero se sospecha que podría haber sido perpetrado por grupos extremistas, incluso relacionados con Al Qaeda. Coincidiendo con la muerte de Stevens, el recién elegido Parlamento libio ha designado a un nuevo primer ministro, Mustafa Abu Shagur, el cual prometía capturar y castigar a los culpables. Para él, la seguridad tendrá que ser una prioridad, sobre todo tras el trágico incidente de esta semana.

Por su parte, el presidente yemení, Abdu Rabu Mansur Hadi, se apresuraba ayer a condenar el asalto contra la Embajada americana en Saná, llevado a cabo por una «turba» que, según él, no es consciente de las «conspiraciones» para destruir las buenas relaciones entre EE UU y su país, que asegur no se verán afectadas. Asimismo, Mansur Hadi reconoció que las Fuerzas de Seguridad no estaban preparadas para hacer frente a este tipo de emergencia en estos momentos de cambio.

Los gobernantes árabes recién elegidos en las urnas después de las revoluciones del año pasado se ven en una delicada situación entre la nueva libertad del pueblo y la seguridad nacional, puesta en entredicho. Tanto en Yemen como en Egipto, los manifestantes han conseguido penetrar en las embajadas americanas e, incluso, derribar la bandera de EE UU y sustituirla por la insignia negra que reza «Alá es el único dios y Mahoma es su profeta», típica de los movimientos islamistas radicales. En la capital egipcia, donde se iniciaron las protestas esta semana, los enfrentamientos se recrudecían la madrugada de ayer entre las Fuerzas de Seguridad y los manifestantes, que habían permanecido frente a la Embajada americana desde el pasado martes, cuando consiguieron penetrar en el complejo fortificado. La Policía, que hasta este momento se ha limitado en el uso de la fuerza, desalojaba a los manifestantes y los hacía retroceder casi hasta la plaza Tahrir, invadida una vez más por el humo de los gases lacrimógenos y de algunos vehículos incendiados. Los heridos superaban ya los 200 al cierre de esta edición, ninguno grave, la mayor parte jóvenes egipcios que han vuelto a las trincheras aburridos y desempleados, frustrados por una revolución y un Gobierno que no les han traído lo que ellos pedían.

Los egipcios fueron los primeros en bajar a la calle esta semana por la polémica película sobre Mahoma que empezó a circular en internet y en los medios del país, promovida supuestamente por un egipcio cristiano residente en EE UU. Pero el efecto dominó ya es imparable, más allá del mundo árabe y de los países revolucionarios. Las protestas anti americanas por la película en la que se muestra al profeta Mahoma como un mujeriego, pervertido y sanguinario se extendieron ayer como la pólvora desde Marruecos y Túnez hasta Irán y Bangladesh, e incluso Israel. Mientras tanto, Washington mantiene la alerta máxima en sus embajadas ante el temor a posibles ataques.

 

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