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Aniversario del alto el fuego de ETA

ETA reforzará su dirección con sangrientos pistoleros

Cree que en la nueva etapa de presión al Ejecutivo deben tener más peso en la estructura los «veteranos» y el colectivo de presos

  • ETA reforzará su dirección con sangrientos pistoleros
    ETA reforzará su dirección con sangrientos pistoleros

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21 de octubre de 2012. 02:08h

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21/10/2012

MADRID.-El año, que ahora se cumple, del anuncio de «cese armado definitivo», sólo ha servido en la práctica para que ETA entre en las instituciones a través de sus representantes. No ha habido atentados, pero el separatismo vasco de carácter radical y violento, ha avanzado muchos pasos, demasiados, en detrimento de los demócratas y de las víctimas. Vienen tiempos complejos y, probablemente peores, para los constitucionalistas.

La batuta
La cesión que hizo ETA en favor de Batasuna para la dirección del «proceso» ha terminado. En los últimos meses, sobre todo después del comunicado del pasado 27 de septiembre, día del «Gudari Eguna» («Soldado Vasco»), las cosas estaban ya claras, pero el fin de la ocupación de las instituciones por su brazo político, revestido del disfraz de turno (Bildu o, Amaiur o EH-Bildu), devuelve la batuta a los pistoleros.

Quedan demasiadas cosas por hacer, según piensan los cabecillas de la banda, como para pensar que los de Batasuna, sentados en sus poltronas, las puedan poner en marcha. Hace falta una «dirección político-militar», como ha sido tradición en ETA, para que el «proceso» pueda avanzar y no se quede estancado, según expertos antiterroristas, consultados por LA RAZÓN.

La actual dirección de ETA es conocida y, al menos hasta ahora, porque no les hacían falta más integrantes, está integrada por Irache Sorzábal y David Pla, al frente del «aparato político»; e Izaskun Lesaca, que dirige el «logístico-militar», unificados por razones operativas. Se trata de individuos que ya llevan algún tiempo en la clandestinidad pero que, según las citadas fuentes, no dan la talla para una época en la que se van a plantear exigencias a los gobiernos de España y Francia en términos más categóricos que los realizados en los comunicados difundidos durante el último año.

Por ello, según las citadas fuentes, la «dirección» se habría visto reforzada por pistoleros, con larga experiencia criminal a sus espaldas; y, junto a ello, un protagonismo importante de los presos que, pese a las dificultades que suponen las comunicaciones con ellos, van a tener un peso relevante.

En la reciente remodelación de la cúpula del EPPK (Colectivo de Presos Políticos Vascos, por sus siglas en euskera), tan solo se mantuvo en el comité a Anabelén Egües y se incorporó a dos individuos, Javier Alegría, auténtico cabecilla «intelectual» (fue portavoz de la Coordinadora Abertzale Socialista (KAS) y de la «mesa nacional» de Herri Batasuna); y a un genuino representante de los «militares, en su época más sanguinaria»: Jon Olarra Guridi. Los internos elegidos para prestarles apoyo cuentan con historiales no menos inquietantes: Jose Javier Arizcuren, «Kantauri», que fue jefe de «comandos»; Unai Fano; Arancha Garbaio; Ana Lizarralde, los tres con un perfil más «político»; Antonio López Ruiz, «Kubati», al que todo el mundo recuerda por el asesinato de «Yoyes», pero que ha cometido muchos otros crimenes; Idoia Martínez  y  Ainhoa Múgica, que compartió dirección «militar» con Olarra Guridi.

Por lo que respecta a Francia, los representantes  son Lorentza Guimon, Mikel Albisu , «Mikel Antza», y Soledad Iparraguirre, los tres con importantes responsabilidades en la «dirección» de ETA en su momento, en los «aparatos» «logístico», «político» y «económico», aunque en el caso de esta última tuvo participación activa en atentados cuando formó parte de varios «comandos».

Los de «apoyo» son Pello Esquisábel, «Munipa»; Alberto López de la Calle, «Mobutu»; Asier Oyarzábal; Jon Salaberría; Ignacio Esparza Luri, «Ana»; Ohiana San Vicente e Ignacio López de Vergara, en una mezcla de pistoleros y «teóricos», cuyo denominador común no es precisamente la moderación.

Entre los pistoleros con experiencia que se habrían incorporado a la «dirección», y que se mantienen en la clandestinidad, no se descarta que alguno de ellos haya viajado durante el último año desde países de América, en los que se escondían. Conversaciones intervenidas a presos etarras hablan, precisamente, de unosde estos individuos, que habría llegado a Francia desde Cuba, aunque no citaban su nombre, sino el alias de «Cubano».

Vuelta a Francia
Recientemente, fueron detectados en suelo galo los tres pistoleros que, en su momento, trataron de huir a Venezuela desde la isla caribeña, pero que fueron devueltos a su punto de destino. Se trata de Elena Bárcenas, José Ignacio Echarte y Javier Pérez Lekue. Ahora, en territorio galo, después de tantos años de «inactividad» y de haber desobedecido las órdenes de la «dirección» de permanecer en Cuba, su contribución a la estrategia de ETA parece poco prtobable, pero ninguna hipótesis puede ser descartada.

En cualquier caso, sea cual sea la dirección, será la que administrará el resultado del debate, iniciado en marzo y que concluye en diciembre sobre el mantenimiento del «cese armado» o la vuelta a los atentados terroristas. Los cabecillas estarán condicionados por la falta de resultados del «proceso», salvo en lo que respecta al «frente institucional» y que, según los objetivos estratégicos de la banda, que no han cambiado desde su fundación y la articulación de la llamada «alternativa KAS», pasan por una nueva amnistía; la expulsión de las Fuerzas de Seguridad y de los Ejércitos del País Vasco y Navarra; la creación de una «República Vasco-Navarra», de ideología socialista (marxista-leninista).
 

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