«No es tiempo de ser ultraindividualista»

Javier Fresneda - ArtistaNació: 1982, en Segovia.Una película: «El maestro borracho».Un libro: «Los tipos duros no bailan».Un grupo: Star of the Lid.Dentro de 20 años: «Ufff... espero verme vivo.

 
 

–A sus 28 años, usted ya tiene cierto nombre: ha participado en Just Madrid, la primera feria de arte contemporáneo emergente. Los padres dirían que va por el buen camino.
–Bueno, en mi obra me interesa mostrar momentos dispares –que choquen al que lo observa y que tengan una visión irónica– en lugares naturales.

–¿Hacia dónde va el arte?
–No lo sé. Vivimos un momento paradójico. Cada vez aparecen más propuestas independientes y se crean más espacios estables. Sin embargo los artistas jóvenes...

–¿Están abandonados?
–Yo no diría eso, pero sí que es cierto que las inversiones no se realizan de una manera reflexiva, la verdad es que obedecen a criterios extraños. Y luego está el desamparo laboral.

–¿A qué se refiere?
–Ser artista es muy estimulante, pero también tenemos que asumir y vivir en la realidad. Parece que vamos por libre y, claro, luego no podemos acceder a los subsidios de desempleo. Creo que tenemos que evolucionar y proyectar a la sociedad que somos artistas, sí, pero también profesionales.

–Acaba de celebrarse Arco, ¿qué le sugiere?
–Supongo que cada feria de arte cumple con su cometido y ésta, por ser la más consolidada, es quizá la que aporte los valores más seguros. Pero hay otros espacios como Just Madrid que la complementan con otras miradas.

–Se va a marchar a México para investigar, también ha estado en Berlín... Tengo la sensación de que un artista español tiene que triunfar antes en el extranjero para consagrarse aquí.
–Sí, existe un cierto favoritismo hacia los artistas que ya han tenido éxito en el extranjero. No lo veo mal, pero creo que falta mimar y tener en cuenta el potencial artístico que existe en España sin necesidad de que nos lo digan desde fuera.

–La crisis nunca es buena para el arte, ¿o sí?
–De momento yo no percibo una catarsis. Sí que se nota un recorte por parte de las instituciones, falta saber cuál será el comportamiento de los coleccionistas. Creo que artísticamente la crisis debería ser una motivación.

–¿Existe una cultura de la crisis?
–Cambia hábitos. Ha crecido el interés por las cooperativas, generar las redes de confianza en las que puedas trabajar, los bancos de tiempo, se intercambian habilidades... Volvemos a la época del trueque. No son buenos tiempos para ser ultraindividualista.

–¿Qué actitud tienen los jóvenes ante la política?
–Creo que pesa más la desconfianza que el descrédito. En todo caso es una responsabilidad compartida entre el político y los partidos políticos y los votantes que los sustentan. Sinceramente, tengo la sensación de que somos muy poco exigentes con nuestros políticos.