Nadal gana «dormido»

Rafa, infiltrado en el pie dolorido, vence a Fish y se cita en semifinales con Murray, el verdugo de Feliciano

Nadal avanza a semifinales y Feliciano se despide ante Murray
Nadal avanza a semifinales y Feliciano se despide ante Murray

La inédita semifinal española en Wimbledon tendrá que esperar. Nadal, desplazado a la pista número uno porque en la central jugaba Andy Murray y eso en el All England Tennis Club es sagrado, no falló. Sin brillantez y con el pie izquierdo infiltrado, se deshizo de Mardy Fish en cuatro sets. Feliciano López bastante había hecho ya con alcanzar los cuartos. Murray será el siguiente rival del número uno del mundo en la búsqueda de su tercer entorchado en Londres. «Siempre es duro jugar contra él, lo ha hecho fantástico durante los últimos meses y aquí, pero será un placer porque también es un buen amigo», comentó Rafa después de deshacerse del estadounidense.
Una de las diferencias entre los realmente grandes y un «top 50» es que los primeros no necesitan su mejor tenis para resolver los partidos. En el restringido grupo de elegidos están Nadal, un cuerpo por encima del resto, y Murray; entre los segundos se encuentran Fish y «Feli», buenos jugadores, pero con demasiadas lagunas.
Rafa fue muy sólido en los dos primeros sets, pero se despistó en el tercero. En el cuarto juego hizo un gesto idéntico al del partido ante Del Potro. Derecha paralela ganadora y apoyo en el pie izquierdo para situarse con 3-1. Terminó el punto trotando y se preparó sin más para restar. Mirada al palco. Todo perfecto... Pero había truco: el pie estaba anestesiado. «Mi pie no está bien, pero jugar unos cuartos en Wimbledon es una emergencia, así que decidimos dormirlo. Eso es lo que voy a hacer el resto del torneo», reconoció el español. «No te duermen el pie entero, sino sólo la zona que te duele. Había jugado así otras veces, en situaciones límite y en torneos importantes», añadió. No hay dolor porque la anestesia dura cinco horas. Después de Wimbledon tendrá un mes sin competición para descansar.
Lo que sucedió en el tercer y cuarto set llegó en parte por el pie, en parte por la falta de agresividad del español y también porque Fish decidió ponerse a jugar. No le quedaba otra. Atacó todas las bolas, Nadal se limitó a defenderse y eso le supuso estar en pista casi una hora más. Sin problemas, ya que el torneo hasta ahora no ha resultado demasiado duro. «Jugué bien los dos primeros set. Después, en el tercero, él empezó a jugar más agresivo y yo fui demasiado defensivo», reconoció.
Dio la sensación durante algunos tramos del partido de que Nadal se aburría. El rival no invitaba a la intensidad. Fish provoca partidos sin ritmo y ahí el de Manacor nunca ha estado cómodo. Cuando volvió a centrarse, en el segundo juego del cuarto set, el partido retornó a la dinámica de las dos primeras mangas. Llegó una ruptura en el tercer juego y, pese a la resistencia de Fish, Nadal alcanzó la semifinal.
Murray se deshizo de Feliciano de una manera muy profesional. «Feli» estaría vivo mientras su servicio funcionara. Lo sabía él, su palco, su rival y hasta la madre de éste. «Deliciano», como le llama Judy, dio la cara en el arranque de los tres sets, pero llegado el ecuador de cada uno el escocés apretaba y llegaba el «break». Tres roturas, otros tantos sets en contra. El pupilo de Alberto Berasategui es de las pocas raquetas que sigue fiel al saque-volea. Se va del torneo como el mejor sacador, pero tiene unas ausencias que le impiden mirar más allá.
La semifinal Nadal-Murray no tendrá nada que ver con sus cuartos de final. Ya se han encontrado dos veces en Wimbledon y las dos veces ha ganado Rafa. En 2008, en los cuartos de final se impuso con facilidad en tres sets (6-3, 6-2 y 6-4). El año pasado tampoco cedió un parcial. Fue en las semifinales y el número uno del mundo se impuso por 6-4, 7-6 (8/6) y 6-4. El sueño de los británicos ya cuenta con la peor amenaza posible.


Demasiado rival para Feliciano
Feliciano volvió a quedarse en cuartos. Igual que en 2005 y en 2008. El techo lo marcó Andy Murray. El escocés está en el mismo sitio que en las dos anteriores ediciones, la semifinal. Murray sigue firme en su intento de ser el primer británico que gana el torneo desde que Fred Perry lo hiciera en 1936. En la colina Henman, en los alrededores de la central, había casi tanta gente presenciando el partido de su ídolo en una pantalla gigante como la que había viendo a Nadal ante Fish. Murray lo hizo fácil. Tres «breaks» y otros tantos sets para acabar con la escasa resistencia de «Feli».