Libros

OPINIÓN: El 15M Día Internacional de la Familia

La Razón
La RazónLa Razón

La Asamblea General de Naciones Unidas señaló el día 15 de mayo como Día Internacional de la Familia, para sensibilizar a la autoridades y a los poderes públicos sobre los asuntos que afectan a la familia y a la natalidad y promover la adopción de medidas encaminadas a su auxilio y protección. Teniendo en cuenta que la defensa de la familia es a su vez la defensa de la sociedad, deberemos comenzar por sensibilizar a la opinión pública de la evidente y estrecha relación que existe entre la crisis global, no sólo económica, que vive actualmente nuestra sociedad y el alarmante aumento de familias desestructuradas.
La familia desestructurada trae como consecuencia el sembrar rencor, fracaso del amor, falta de capacidad para perdonar, mercantilizar la convivencia con los hijos, ruptura de nexos de afectividad paternofiliales, pérdida del valor que se da a la propia vida y a la de los demás. Y ello teniendo en cuenta que, de cada cuatro bodas, tres se divorcian y que hay más de un millón y medio de hijos cuyos padres están divorciados en España. Hijos que representan, entre otros espeluznantes datos estadísticos, más del ochenta por ciento del fracaso escolar y del abandono prematuro de las aulas o de los menores que delinquen.
Esta desestructuración tiene su origen en un trenzado plan ideológico desarrollado durante años desde el poder. Así, mediante la ley del divorcio exprés o divorcio sin causa, dejando que una boda se celebre más por un capricho repentino, pasajero y egoísta, que por la asunción responsable de un proyecto de vida común determinante a su vez del proyecto de vida de los hijos; llamando matrimonio y familia a lo que sólo conforma la unión sentimental de dos personas del mismo sexo que por serlo no puede tener hijos; mediante una política que favorece el abominable crimen del aborto, la eutanasia para quienes nos molestan y estorban, o la procreación caprichosa por catálogo seleccionando un semental a través de bancos de semen; y mediante el intento de golpe de Estado perpetrado sobre la familia respecto a la educación moral o ética de los hijos o sobre la patria potestad para someter a los hijos a una intervención quirúrgica como el aborto.
Para solucionar esta situación no hace falta mucho. Tan sólo confesar: lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir. Dar marcha atrás, y recuperar los valores que estructuran a la familia y a la sociedad. Pues es en la familia donde los hijos comprenden y asumen los valores esenciales del amor recíproco, del compartir con los demás, de valorar a las personas por quienes son y no por lo que tienen; a valorar la vida desde sus inicios en la concepción hasta llegada la muerte naturalmente, que el ser humano es un ser sexuado por estar abierto al amor y a engendrar los hijos, conformando un proyecto común de convivencia amorosa entre varias personas.
Es así de fácil.

Carlos Seco Gordillo
Presidente de Fecapa Sevilla-Concapa