Dilma Rousseff será la primera mujer que presida Brasil en su historia

Dilma Rousseff, la candidata de Lula, vence en la segunda vuelta de las presidenciales brasileñas 

El presidente saliente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva tras depositar su voto
El presidente saliente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva tras depositar su voto

Lula da Silva ganó la última de sus batallas y su candidata, Dilma Rousseff, se proclamó presidenta del Brasil. Durante los próximos cinco años la dama de hierro llevará las riendas de la mayor economía de la región siempre bajo la atenta mirada de su mentor. Lula podría ocupar un cargo en el futuro Gobierno mientras preparara en la sombra su reelección para un próximo mandato.

Con el 100% del escrutinio realizado, Dilma se imponía con el 56% de los votos mientras que su rival, el opositor José Serra, alcanzaba el 44%. Abordada en el coche presidencial, la presidenta electa visiblemente feliz se dirigía a su pueblo. «Estoy muy feliz, prometo honrar a los brasileños» fueron sus primeras palabras.

Según fuentes de su equipo de campaña, después de su primera comparecencia ante la prensa como presidenta electa, Rousseff tenía previsto acudir hasta la Explanada de los Ministerios, donde la esperaban más de 6.000 personas ansiosas por celebrar su victoria. Tras la celebración, seguiría rumbo al Palacio de Alvorada, residencia oficial de la Presidencia, para reunirse con Lula.


Continuidad política
Pese a la encarnizada campaña durante la cual los dos candidatos se dijeron de todo frente a las cámaras, los brasileños acudieron ayer a las urnas con la tranquilidad de que, ganase quien ganase, todos seguirían la estela marcada por el presidente Lula.

La prensa brasileña retrata a la primera mujer presidenta del Brasil como una política de mucho carácter, seria, dura, exigente y temperamental. Ella se defiende y denuncia a los simplistas señalando que cuando una mujer ejerce un cargo con autoridad apelan al estereotipo de «dama de hierro». Por todo esto, durante la segunda vuelta intentó dulcificar su rostro. La ex jefa de gabinete de Lula da Silva –quien el pasado 3 de octubre no consiguió evitar la segnda vuelta al obtener un 46,9% de los sufragios, por 32,6% para Serra– promete continuar con las principales políticas del presidente saliente, quien se apresta a dejar el cargo en medio de astronómicas niveles de popularidad que rondan el 90%.

Aunque, curiosamente, lo mismo también prometía Serra, un profesor de economía de 68 años que fue gobernador del estado de Sao Paulo y ministro del Gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002).

Nada más ejercer su derecho al voto y sin haber cerrado aún los primeros colegios electorales, Rousseff ya se postulaba como ese caballo ganador. En declaraciones a la cadena O Globo, aseguró que va «a gobernar para todos los brasileños». Asimismo, destacó que el proyecto que defiende, el del presidente saliente, «ha hecho que todas las familias brasileña hayan mejorado su nivel de vida».

Sin embargo, fuentes de su partido aseguran que existen diferencias sustanciales en los proyectos de Lula y su protegida, lo que se comprobará en el futuro.

En la primera vuelta quedó como tercera candidata, con cerca del 20% de los votos, Marina Silva (Partido Verde), senadora ambientalista y declarada evangelista. Para la segunda vuelta celebrada ayer, el reto de Serra y Rousseff era captar los votos de Silva.


Polémica sobre el aborto
Además, en el paréntesis que se abrió al terminar la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, el debate se encendió con uno de los temas que son tradicionalmente más espinosos en muchos lugares del mundo: el aborto.

Tras eso, llegó la corrupción, pero el asunto no tuvo mucho recorrido. Según el analista Gaudencio Torquato, de la Universidad de Sao Paulo (USP). «Se volvió algo tan banal. Todos los días hay escándalos. La sociedad está ya impermeabilizada y es insensible. No creo que el asunto vaya a influir en el resultado porque ya es un asunto muy común», explica Torquato a LA RAZÓN.

En Paraisópolis la segunda favela más grande de Sao Paulo, tras las últimas lluvias, Martín intenta reconstruir su casa de cartón y madera. Aunque no recibe ayuda alguna del Gobierno, se declara votante de Dilma. «Sólo me queda pedirle a Dios que mejore nuestra situación, Mucha gente viene de norte para buscar una vida mejor y cuando llegas ya no hay marcha atrás», nos comenta.

A tan sólo unos kilómetros de allí en el parque Anhembi, el Salón del Automóvil abre sus puertas. Deportivos por valor de cinco millones de dólares, helicópteros de lujo, chicas guapas sonriendo e incluso un coche que se convierte en robot, conforman la fotografía del lujo brasileño.

Por los pasillos nuevos millonarios como Joao, que mira con cara de goloso un jaguar negro. «Sin duda la estabilidad de la economía es fruto de las exitosas medidas del gobierno», dice.
Son las dos caras del Brasil, el país que más desigualdades presenta en el mundo. El principal reto de la heredera de Lula será que las vidas de Joao y Martín se parezcan cada día más.


Serra considera «desigual» la batalla por la presidencia
José Serra vivió la jornada de ayer con cierta sensación de impotencia. El candidato del PSDB declaró, después de acudir al colegio electoral, que consideraba «desigual» e «injusta» la batalla electoral que se ha desarrollado entre la candidata del PT y él mismo. Al contrario que Dilma, José Serra se ha enfrentado a la campaña como imagen única de su partido y sin la protección de un político cuyos índices de popularidad han hecho historia en Brasil, como es el caso de Lula da Silva, y cuya compañía en campaña, según las encuestas, ha sido fundamental para la imagen política de Rousseff. Sin embargo, Serra se mostró optimista: «Hoy quien habla es nuestro pueblo, no es la hora de que el político hable», declaró el abanderado del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña. «Esta es una de las bellezas de la democracia. El pueblo es el que vota, el pueblo es el que decide. Ahora vamos a esperar el resultado de todos los puntos del país», afirmó. El candidato mostró con los dedos la «V» de victoria en el momento de votar. Las prioridades del proyecto de Serra se centran en el futuro de los jóvenes, las mejoras en la seguridad, la sanidad y la educación.

 


Zapatero y Sarkozy felicitan a la nueva presidenta de Brasil
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha enviado un telegrama de felicitación a la que será la nueva presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, según han confirmado fuentes de Moncloa a Europa Press.
La candidata del Partido de los Trabajadores logró el 55,22% de los votos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, convirtiéndose así en la primera presidenta electa de Brasil.
En el telegrama, Zapatero se compromete además a seguir trabajando para que se mantenga la "magnífica"relación de España con su país y traslada a Rousseff los mejores deseos de éxito en su nombre y en el del Gobierno y en el de todos los españoles.


El presidente galo, Nicolas Sarkozy, ha felicitado el domingo en su nombre y en el del pueblo de Francia a Dilma Rousseff por su victoria en las presidenciales brasileñas celebradas el domingo.
En un comunicado divulgado por el Eliseo Sarkozy valora que su triunfo refleja el reconocimiento popular a su trabajo al lado del todavía presidente, Luis Inácio Lula da Silva, con el fin de que Brasil sea un país moderno y justo. Ella, entretanto, refleja la confianza de la población por continuar en esa senda.
El dignatario francés comunica a su nueva homóloga brasileña que puede seguir contando con el apoyo incondicional y la amistad de Francia. "Francia y Brasil comparten los mismos valores y una visión común del mundo. Nuestras dos grandes democracias ponen al hombre en el centro de las políticas públicas", se lee en el comunicado, en el que además se subraya el compromiso de París y Brasilia por promover el desarrollo, "particularmente en Africa", y en luchar contra el cambio climático.
Igualmente, Sarkozy habla de un "multilateralismo renovado"como solución para ordenar "el mundo multipolar"teniendo en cuenta "las realidades del siglo XXI". Por último, muestra su disposición a "seguir profundizando"en "esta asociación"que el presidente Lula dotó de "un carácter genuinamente estratégico".