Europa busca un «Mr Euro» con amplios poderes económicos

Una sola persona uniría los dos brazos de la dirección económica de la UE, como ocurre en política exterior.

El Parlamento apuesta por nombrar a un zar que dirija a los ministros de Finanzas de la UE
El Parlamento apuesta por nombrar a un zar que dirija a los ministros de Finanzas de la UE

BRUSELAS- Europa se halla en plena construcción del armazón legislativo, que le permitirá navegar a través de las tormentas económicas del futuro. Pero entre los líderes europeos, algunos se han dado cuenta de que a la nave le falta un capitán. Por eso, el Parlamento europeo ha propuesto la creación de un Mr o Mrs Euro, una figura que contaría con amplios poderes económicos en el seno de las instituciones comunitarias y se encargaría de la coordinación de la política económica de la UE. Ésta es una de las propuestas incluidas en el informe aprobado la semana pasada de la Comisión que la Eurocámara creó hace un año para analizar las causas de la crisis y elaborar propuestas.

Los eurodiputados han concluido que la polifonía de voces en el área económica de la UE no ayuda a salir del bache. Como ejemplo valga la labor del grupo de trabajo dirigido por el presidente de los presidentes europeos, Herman Van Rompuy, cuyas conclusiones presentadas la semana pasada deben ser traducidas a propuestas normativas por la CE, con el monopolio de la iniciativa legislativa, y que ya ha avisado de que intentará añadir más ambición al texto, con importantes desequilibrios internos aún por resolver por la división de los Veintisiete entre los 16 que pertenecen al euro y los restantes. Los eurodiputados quieren dar la batuta a una figura que reuniría los poderes de tres cargos actuales. El primero sería el del presidente del Consejo de los Ministros de Finanzas, el llamado Ecofin, que preside el ministro del ramo del país que ostenta la Presidencia rotatoria de la UE (este semestre Bélgica). Además, este Mr Euro también coordinaría el Eurogrupo, similar al Ecofin pero que sólo agrupa a los ministros de la zona euro y que coordina el primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Juncker. Sería también el responsable económico de la CE, en manos del finlandés Olli Rehn, aunque la Eurocámara sugiere que debería contar con el rango de Vicepresidente para subrayar su peso dentro de la institución. Este zar económico tendría la facultad de acudir a las cumbres europeas, hasta ahora restringidas a los líderes de los Estados miembros, y al presidente de la CE y del Parlamento.

Así, una sola persona uniría los dos brazos fundamentales de la dirección económica (el Consejo y la Comisión), como ya ha sucedido con la política exterior de la UE, en manos de Catherine Ashton. La creación de este nuevo capitán económico de la Unión requeriría un cambio de los Tratados comunitarios, un avispero en el que pocos tienen la voluntad de meter la mano después del esfuerzo hercúleo que supuso sacar adelante el texto de Lisboa.
Sin embargo, el pacto entre Francia y Alemania, para apoyar una revisión con el fin de introducir la retirada del voto a los países que sobrepasen el límite para el déficit público, dará la oportunidad a los eurodiputados para pelear por su propuesta una vez abierto el melón. Un embajador europeo se muestra, eso sí en privado, partidario de que la Eurocámara intente sacar adelante esta propuesta, que respaldó por una amplia mayoría en una futura Convención que lidie con una reforma de envergadura. No obstante, ve difícil que la idea llegue a calar entre los Gobiernos que ya se opusieron a ideas similares en el pasado.

La socialista francesa Pervenche Berés, ponente del informe que sugiere el «supervice», reconoció ante sus compañeros el reto que tienen ante sí con los Gobiernos: «No se podrá poner en práctica ninguna reforma sin el consentimiento de los Estados», aunque mirando a las capitales pidió una «gran movilización para que la gente vuelva a creer en el proyecto europeo».


Una única voz en el exterior de la Unión Europea
El Tratado de Lisboa trató de dar una voz única a la UE en el exterior. Sin embargo, la llegada de nuevos jerarcas institucionales, como el presidente del Consejo Herman Van Rompuy o la jefa de la diplomacia Catherine Ashton, ha producido que en lugar de unificar se multipliquen las sillas, y los celos, cuando Europa viaja a los foros mundiales. De hecho, en la próxima cumbre del G20, en Corea del Sur, la UE estará representada por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, y el propio Van Rompuy. El nuevo Mr o Mrs Euro sería el encargado de la representación exterior de la UE en el área económica. Por eso en Bruselas, donde los celos entre los presidentes institucionales son tan comunes como la lluvia, la llegada de este nuevo hombre fuerte no sería recibida con champán, más aún cuando a la nave comunitaria le sobran capitanes pero le falta el apoyo de sus marineros, es decir, los ciudadanos.