MENÚ
jueves 15 noviembre 2018
00:44
Actualizado
  • 1

«3MSC»: el primer amor según Federico Moccia

Mario Casas protagoniza junto a María Valverde  «Tres metros sobre el cielo», una historia de amor imposible entre un tipo duro y una joven inocente basada en el «best seller» de Federico Moccia

  • María Valverde y Mario Casas no se llevaban bien antes de hacer esa cinta. Ahora sí. ¿Por qué será?
    María Valverde y Mario Casas no se llevaban bien antes de hacer esa cinta. Ahora sí. ¿Por qué será?

Tiempo de lectura 8 min.

02 de diciembre de 2010. 22:25h

Comentada
2/12/2010

Hace unos años, los muros y puentes de Roma se llenaron de un enigmático mensaje: «3MSC». ¿Una marca comercial?, ¿una consigna política?, ¿una gamberrada más? No. Se trataba de un mensaje que los jóvenes pintaban como símbolo de un arrebatado amor que les hacía flotar «Tres metros sobre el cielo». Federico Moccia, el escritor superventas italiano, consiguió con su primera novela así titulada crear la marca. Poco después, dicha novela llegó a España, donde su éxito no desmereció: ya ha llegado a la decimoséptima edición. Ahora, Fernando González Molina estrena en la gran pantalla esta historia de amor imposible, este «Romeo y Julieta» contemporáneo y español.

«Tengas la edad que tengas, has vivido o sentido algo así», dice Mario Casas, el Montesco, el guapo y un poco malo de la película, que repite a las órdenes de González Molina tras «Fuga de cerebros» y la serie de televisión «Los hombres de Paco». Su Julieta es María Valverde, joven, ingenua y un poco pija. Pero hace tiempo que la actriz no es la inocente María de quince años de «La flaqueza del bolchevique»: «Fernando me pidió que me quitara experiencia, que pareciera más "naïf".  Siempre me han dado personajes muy intensos. Con éste he podido relajarme y me ha hecho vivir momentos que tenía olvidados», explica la actriz.


Una relación conflictiva
El juego que se traen Mario y María en «Tres metros sobre el cielo» (que no te quiero, que sí, que te dejo, que no puedo vivir sin ti) continúa fuera de las pantallas. Durante la presentación de la cinta, Casas no paró de vacilar a Valverde con que, «en realidad, te has enamorado de mí en la película». Y ella, como su personaje Babi, venga a hacerse la dura: «Sí, sí, seguro», le contestaba. Pero su relación no siempre fue buena. La primera vez que trabajaron juntos fue en «La mula», una cinta dirigida por Michael Radford ambientada en la Guerra Civil española todavía sin estrenar. «Este rodaje nos dio tiempo para conocernos de cara al de "Tres metros sobre el cielo", pero la verdad es que no nos llevábamos muy bien. Creo que tuvo que ver con que ensayamos poco», asegura Valverde. Distinto fue el caso del filme de González Molina, ya que, según cuenta Casas, «tuvimos un mes y pico para ensayar juntos en los que, además, Fernando (el director) nos ponía canciones de amor de fondo».

Con este ambiente, no extraña que el intérprete haya preferido las escenas que comparte con Valverde a esas otras en las que se liaba a tortas con el que se le pusiera delante en el momento equivocado. «Aunque utilicemos especialistas, es complicado encarnar a alguien que sabe pelear. Prefiero las escenas íntimas, sólo tienes que dejarte llevar. Eso sí, ser el "rey de la marquesina" es increíble», comenta el actor sobre una de las primeras escenas en las que compite por ser el que más flexiones en barra hace. «Me sentía un poco como en "Grease"», bromea Casas.

Lo que está claro es que ambos tienen más cosas en común con sus personajes de lo que se pueda imaginar. Hache (Casas) es el prototipo de tipo duro, rebelde (aunque con causa) y algo violento: «Me siento identificado con su rebeldía, pero tengo más cabeza que él. Como Hache, también me considero una tipo romántico», dice el actor.

«Tres metros sobre el cielo» tiene un antecedente cinematográfico en Italia, aunque los dos protagonistas de la española se quedan con la suya: «Me parece mucho más interesante, creo que la italiana se queda en una TV movie», explica Casas. Valverde ni siquiera quiso leer el libro en el que está basada la película, mucho menos ver la versión italiana. «Para trabajar un personaje tienes que centrarte en una cosa. Opté por el guión. Me gustó por la frescura de la historia, sencilla y fácil. A los espectadores les diría que es una película para entretenerles y darles un viaje de emociones», explica la intérprete.


El rodaje se desmadra
Ambos actores se sintieron «muy arropados por otros dos personajes protagonistas que hacen de secundarios», como los definió Casas. Son Álvaro Cervantes («El juego del ahorcado») y Marina Salas («Lope»), que encarnan a Pollo y Katina, respectivamente, otra historia de amor que transcurre de forma paralela a la principal.  Ambos intérpretes coinciden en hablar de esta película como «una historia para un público muy amplio porque trata sobre el amor, la muerte, la amistad y la mezcla de clases. Además, en el caso del amor, se trata también del de padres e hijos, y entre hermanos. Nuestra función era llenar todo eso de emoción y verdad», explica Cervantes.

Al principio con un poco de timidez, y después más abiertamente, lo que acaban por confesar todos los actores es que el rodaje llegó a convertirse en una fiesta. «Aunque fue muy duro por la cantidad de exteriores de noche que rodamos, estábamos muy relajados, nos conocíamos mucho, hasta el punto de que la relación traspasó la pantalla y las escenas se hicieron más vivas», asegura Marina Salas. Es más, el propio director tuvo que tomar cartas en el asunto para que la cosa no se desmadrara: «Había muy buen rollo, y eso favorece el rodaje, pero había momentos en los que tenía que intervenir para que no se convirtiera en una juerga», explica González Molina entre la risas de todo el reparto, que parece adorar al director: no paran de alabarlo y agradecerle su trabajo. «Fer ha sido el gran descubrimiento para mí en esta película», dijo Valverde.

Tras el esfuerzo, el equipo está muy ilusionado con el estreno de la cinta: «Muchos de los que participaron en las escenas de las carreras de motos y de las fiestas no son actores. Estamos deseando que la vean. Hace mucho tiempo que no veo ninguna así», explica Cervantes.
Según el productor, Paco Ramos, «todos repetirán en la segunda parte de la película», basada en la siguiente novela de Moccia, «Tengo ganas de ti». «Ramón Salazar –que también firma el guión de la primera–, ya está trabajando en ella», comenta Ramos. La historia transcurre un año después y aparece un nuevo personaje femenino. Sin embargo, según Casas habrá que esforzarse un poco más en al adaptación de esta novela: «Creo que pierde bastante fuerza, habrá que hacer cambios para mantener el nivel», dice el actor, a quien veremos mucho en la pantalla durante los próximos meses: dos películas tiene todavía por estrenar, «La mula» y «Carne de neón», además de la serie de televisión «El barco».


Con causa
No es difícil hallar referentes cinematográficos para «Tres metros sobre el cielo», como «Grease» y «Rebelde sin causa» (en la imagen, sus protagonistas, James Dean y Natalie Wood). Pero a Mario Casas no le gustan mucho estos referentes: «Parece que te comparas con gente muy grande. De todas maneras, me gustó ver "Un tranvía llamado deseo", "Rebeldes" y "Romeo y Julieta", la de DiCaprio, antes de hacer esta película», confiesa el actor.

Últimas noticias