Francia asegura que Gadafi está «preparado para dejar el poder»

Es un paso decisivo hacia un próximo desenlace del conflicto en Libia. Hasta hace no mucho tiempo la necesaria salida del Coronel Muamar el Gadafi del país norteafricano no reunía el consenso entre las distintas partes implicadas. Ahora, según confirmó ayer el ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, «la cuestión ya no es si Gadafi va a dejar Libia, sino cómo y cuándo»

De hecho, el líder libio estaría preparado para esa eventualidad. Es al menos lo que se desprende de los contactos que Francia viene manteniendo con varios emisarios del régimen, aunque, según dijo Juppé en la radio gala France-Info, «no se trata todavía de negociaciones».
Si los hombres de Gadafi están abiertos a iniciar conversaciones formales, se desconoce aún en qué términos así como las contrapartidas exigidas para un abandono del poder. Aunque el primer ministro libio, Baghdadi al-Mahmoudi, aseguraba ayer en una entrevista al diario «Le Figaro» que estaba «dispuesto a negociar sin condiciones». Con la novedad añadida de que el dictador «no participará en las discusiones».
Este giro en la posición de las autoridades libias hace entrever una salida airosa a la guerra en Libia tras cuatro meses de una intervención militar aérea, bajo auspicios de la OTAN y en virtud de la resolución 1973 de las Naciones Unidas, con la que los países de la coalición han conseguido diezmar el potencial militar del régimen libio pero no derrocar al sátrapa.
Los contactos diplomáticos iniciados por las distintas potencias podrían desembocar en una solución política a la guerra en Libia que, según dijo ayer en la Asamblea Nacional el primer ministro francés, François Fillon, no sólo «es más que nunca indispensable sino que comienza a tomar forma». Aun así, insistió en que de momento no se reúnen las condiciones necesarias para suspender la intervención. A saber: un alto el fuego auténtico y verificable; el cese de la violencia contra la población civil y la retirada de Gadafi.
El jefe del Ejecutivo francés participaba precisamente en un debate sobre la prolongación de las operaciones militares en aquel país, que de momento ya le ha costado a Francia cerca de 160 millones de euros, y que ayer recabó el apoyo de la mayoría del Parlamento tras la votación de diputados y senadores.