El emir de Qatar da un balón de oxígeno a Hamas

La histórica visita del jeque rompe el aislamiento internacional de Gaza 

El emir Hamad Bin Jalifa al Zanim, con la princesa Moza Bint Naser y el líder islamista Ismail Haniyeh en Gaza
El emir Hamad Bin Jalifa al Zanim, con la princesa Moza Bint Naser y el líder islamista Ismail Haniyeh en Gaza

JERUSALÉN- En la franja de Gaza estaban ayer de fiesta. Por primera vez desde que en 2007 la organización integrista Hamas tomase el control de este territorio, expulsando a la fuerza a la Autoridad Nacional Palestina, recibió en la visita oficial de un jefe de Estado: el emir de Qatar, Shej Hamad Bin Jalifa al Zanim, quien con su sola llegada hizo historia.

El jeque Jalifa al Zanim y la princesa Moza Bint Naser fueron recibidos por una guardia de honor a través de un camino adornado con banderas de Hamas y de Qatar que partía del pasaje fronterizo de Rafah hasta la ciudad de Gaza. El líder de Hamas y primer ministro, Ismail Haniyeh, aprovechó la visita para asegurar que el emir había roto «el bloqueo económico y político impuesto sobre la franja por un enemigo cruel que trata de subyugar a los palestinos». Haniyeh hacía referencia así a Israel.

La visita del emir pudo realizarse gracias a las nuevas autoridades egipcias. Desde 2007, Egipto mantenía el bloqueo de la franja junto a Israel como castigo a la toma de poder de Hamas, pero ahora el islamista Mohamed Mursi hace equilibrios entre un acercamiento a los integristas y sus propios intereses de seguridad. Mursi abrió la frontera de Rafah, permitiendo la simbólica visita del emir qatarí.

La seguridad estuvo presente durante la jornada de ayer después de que se registrase un incidente violento en la frontera al estallar una carga explosiva en el camino de una patrulla israelí, hiriendo de gravedad a un oficial. Tras su paso por Rafah, el emir participó en una ceremonia en la que se colocó la primera piedra de una nueva ciudad en Jan Yunes, al sur de la franja, que según Ismail Haniyeh llevará el nombre del jeque, en honor a su viaje.

Asimismo, el jefe del Estado qatarí trasladó una importante promesa económica: 400 millones de dólares para un gran proyecto de construcción en Gaza, cuya concreción se podría complicar, ya que dependerá de los permisos de Israel y de Egipto para la entrada de materiales en la controvertida zona. Las reacciones a la vista no se hicieron esperar. A nivel oficial, desde la Autoridad Nacional Palestina (ANP), su presidente, Mahmud Abas, reiteró la esperanza de que el jeque qatarí «no socave los esfuerzos por reconstruir la unidad palestina». Pero «sotto voce» fuentes allegadas al presidente palestino expresaron su profundo malestar por el viaje de Bin Jalifa al Zanim, a quien ya habían acusado repetidamente en la ANP de apoyar a Hamas y azuzar en contra de Al Fatah, a través de las transmisiones de la cadena Al Yazira, de su propiedad. En la misma línea se pronunció el Gobierno de Israel, que criticó la visita, expresando «sorpresa» por el hecho de que el emir de Qatar no haya considerado oportuno hasta ahora «dignificar a la ANP con una visita oficial» a Cisjordania. También prometió mano dura por el incidente de la frontera.