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El futuro del biodiésel pendiente de un hilo

La expropiación de un 51 por ciento de Repsol YPF llevada a cabo por Kirchner ha encendido la llama. El Ministerio de Industria ha aprobado la orden que limita la entrada de biodiésel argentino en España. La puesta en marcha de esta normativa permitirá a los productores españoles volver a la actividad en unas condiciones de competencia justa y leal, que venían reclamando desde hace años
 

  • El futuro del biodiésel pendiente de un hilo

Tiempo de lectura 4 min.

21 de abril de 2012. 13:29h

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22/4/2012

En las últimas dos semanas mucho se ha hablado del biodiésel de soja nacional diezmado por las importaciones desleales argentinas. Sin embargo, este problema que, junto con las importaciones de Indonesia, ha llevado al sector a una situación terminal, no empieza ni acaba con la nacionalización del 51 por ciento de Repsol YPF llevada a cabo esta semana por la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner.
De hecho, el problema no es precisamente nuevo. Quién iba a decir a los empresarios españoles cuando se lanzaron a la carrera de producir biodiésel hace aproximadamente seis años que sólo iban a tener el primer año de respiro. Y es que los problemas arrancaron en 2007 con las importaciones ilegales estadounidenses que, con el fin de hacerse un hueco en el mercado, exportaban por debajo de su costo. Durante dos años esta situación hizo mella en la producción nacional hasta que Bruselas puso orden frenando las importaciones con aranceles dentro de toda la Unión Europea.
La situación iba a repetirse. Esta vez por las de Argentina e Indonesia. Desde el año 2009 ambos países fomentan la exportación gravando en menor medida el biodiésel que las materias primas (soja en este caso) utilizadas para su fabricación. Esto les otorga una ventaja desleal competitiva estimada en más de 100 euros por tonelada de biodiésel. De modo que sale más rentable comprar a estos países el biodiésel que la soja con la que hacerlo.
Ante esta situación, algunos países europeos, como Francia, Grecia, Portugal y Bélgica, decidieron tomar cartas en el asunto, logrando así evitar no la importación, sino la competencia desleal.
En cambio, en España la situación, a pesar de las múltiples peticiones realizadas por la sección de Biocarburantes de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) durante años, ha continuado hasta la aprobación el pasado viernes de la Orden Ministerial que limita la entrada de biodiésel artegentino a España.
Los daños ocasionados hasta la fecha son notorios. Tal es así que, aunque el consumo de biodiésel en nuestro país se ha incrementado en un 21 por ciento en 2011 frente a 2010, la producción nacional no sólo no crece, sino que se ha derrumbado en un 46 por ciento respecto al año anterior. De ahí, que se hayan perdido ya más de 3.000 puestos de trabajo y se hayan cerrando gran parte de las 50 plantas presentes en España.

Tabla de salvación
Esta competencia desleal ha sido hasta la fecha permitida porque desde el pasado 20 de julio de 2010 el anterior Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (MITyC) ya tenía en marcha el borrador oficial del proyecto de Orden Ministerial que habría permitido acabar con las importaciones desleales de biodiésel. De hecho, este documento recibió luz verde de la Comisión Nacional de Energía (CNE), de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos e incluso del Consejo de Estado. Para junio de 2011, sólo quedaba ya pendiente la firma de Miguel Sebatián, el anterior ministro de Industria, para poderla enviar al BOE y que entrara en vigor.
Sin embargo, todo se trunca cuando, según fuentes del sector, Kirchner pide a Zapatero que esperase a tomar esa decisión cuando finalizaran las elecciones argentinas y le deja caer que podría haber represalias sobre importantes intereses económicos españoles si se lleva a cabo.
Entonces, la tabla de salvación del biodiésel nacional se queda en barbecho. Y no es hasta que explota lo de YPF en Argentina cuando empieza a hablarse en los despachos de utilizar esta baza con el fin de impedir la nacionalización de Repsol. La expropiación ha tenido lugar, sin que los «favores» socialistas hayan evitado lo inevitable. La Orden Ministerial, tomada ahora por el Gobierno, pondrá sin duda una bocanada de oxígeno para el sector.
 

¿Qué son los biocombustibles?
Los biocarburantes son combustibles para la automoción, cuya materia prima son cultivos energéticos, residuos agrícolas... en definitiva, los que se producen con biomasa en sustitución de fuentes fósiles. A escala industrial se produce biodiésel, bioetanol y biogás. En proyecto, biodiésel de algas y de Jatropha curcas, y biogás de lodos de depuradora.
 

Biodiésel
El biodiésel se produce de la reacción de aceites vegetales y de grasas animales (sobre todo de la soja, el girasol y la colza) con un alcohol. También se puede producir de aceites usados
 

Bioetanol
Este biocarburante se produce de la fermentación de la materia orgánica de productos como los cereales, la remolacha o la caña de azúcar, que son ricos en almidón
 

Biogás
Mediante digestión anaeróbica o metanización de residuos orgánicos, como la basura, se produce el biogás,  que puede ser utilizado como combustible en cocina o para generar electricidad
 

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