Máxima tensión entre las dos Coreas

Confirmado: un torpedo norcoreano hundió el «Cheonan» en la acción más sangrienta desde la Guerra de Corea.

PULSE EN «DOCUMENTO» PARA DESPLEGAR EL GRÁFICO
PULSE EN «DOCUMENTO» PARA DESPLEGAR EL GRÁFICO

BANGKOK- El ataque contra el «Cheonan» ocurrió el pasado 26 de marzo, pero hasta ahora no se habían determinado las causas del hundimiento del barco. Una comisión internacional encabezada por Seúl y con representantes de Estados Unidos, Reino Unido, Suecia y Australia presentó ayer un estudio con pruebas que demostrarían que el régimen comunista de Pyongyang está detrás del ataque. Entre ellas, mostraron restos del torpedo, asegurando que las inscripciones y características técnicas del modelo determinan su procedencia. «Fue disparado por un submarino de Corea del Norte. No hay otra explicación posible», asegura el estudio.El Gobierno surcoreano ha sido muy cauto a la hora de achacar las culpas a su vecino, consciente de que se pone en riesgo la paz en la frontera más militarizada del mundo. Pero ante la evidencia y en medio a la creciente indignación de la opinión pública, Seúl se ha visto obligada a reaccionar.

Pyongyang lo niega todoTras la presentación del informe, las autoridades de Seúl hablaron de una «acción intolerable» y pidieron ayuda a la comunidad internacional para «forzar a Corea del Norte a reconocer su error». El Ejecutivo de Lee Myung-bak está ahora en una posición delicadísima. Su Gabinete se ve obligado a reaccionar enérgicamente, pero al mismo tiempo dispone de un limitado margen de maniobra si no quiere desatar un conflicto. Mientras, el régimen de Kim Jong Il sigue negando cualquier implicación y ayer respondió con violencia a los resultados del informe. Usó la retórica de la acusación, incluso, diciendo que se trata de un «burdo montaje» contra sus intereses y dando a entender que interpretará cualquier represalia como una declaración de guerra. En realidad, las dos Coreas nunca firmaron la paz y técnicamente siguen enfrentadas desde hace medio siglo. Titular de una credibilidad irrisoria, Pyongyang recibió durante todo el día una verdadera avalancha de condenas internacionales. Empezando por la del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que además dijo estar «profundamente preocupado» por las conclusiones del documento. Más allá fue el portavoz estadounidense, Robert Gibbs, quien avanzó que el acto tendrá «consecuencias». «Este episodio no es más que otra muestra del desafío que plantea Corea del Norte a las leyes internacionales», añadió. Y China, lo más parecido a un aliado que tiene Kim Jong Il, se limitó a pedir calma a las dos partes y a calificar de «desafortunado» el percance. Es difícil saber cuáles serán las consecuencias que traerán los resultados de este estudio. Por el momento, el Gobierno de Lee Myung-bak está intentando canalizar el conflicto mediante la ayuda de sus aliados, especialmente de EE UU, para incrementar la presión sobre el régimen comunista. La opción diplomática, sin embargo, tampoco parece una solución para plantar cara a un país que en el pasado ha ignorado las presiones del extranjero. Uno de los pocos gobiernos con influencia real sobre el régimen de Kim Jong Il es China, protagonista además (o sobre todo) de sus relaciones comerciales. Así, según la prensa americana, Washington intentará que Pekín sea tajante en esta ocasión y se ponga por primera vez del lado de Corea del Sur, admitiendo la gravedad del hecho. En el pasado, Corea del Norte cometió varios ataques contra su vecino, el último de los cuales se produjo en 1996. Los Servicios Secretos del régimen comunista intentaron asesinar a los primeros ministros surcoreanos en 1968 y 1983. En 1987, una bomba en un avión comercial surcoreano mató a 115 pasajeros.Los motivos por los cuales el submarino norcoreano pudo haber disparado el torpedo son igualmente inciertos. Los analistas aventuran que quizá se trate de una maniobra del ala dura del Ejército en un momento en el que está en juego la sucesión del anciano dictador. Otros creen que, simplemente, fue uno de los muchos errores que se cometen en un área en la que la tensión anda siempre a flor de piel.