Más de ocho siglos de cárcel para los etarras que atentaron en Santa Pola

La Razón
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Madrid- La Audiencia Nacional ha condenado a los etarras del «comando Argala» Andoni Otegi Eraso y Óscar Celarain Ortiz a penas que suman 843 años de cárcel por el atentado perpetrado el 4 de agosto de 2002 contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola (Alicante), en el que murieron la niña Silvia Martínez Santiago y Cecilio Gallego. Otras 51 personas resultaron heridas. La sentencia destaca la alevosía con que actuaron los terroristas, con una «voluntad decidida» de ocasionar la muerte, para lo cual utilizaron un coche bomba que colocaron sin previo aviso junto a la valla del cuartel de la Guardia Civil , «donde vivían numerosas familias con niños, prácticamente "pegados"a las viviendas, a una hora y en un momento de mayor presencia de aquéllas en sus casas, así como de personas en los alrededores, todas ellas totalmente indefensas». De hecho, una de las pruebas de cargo que destaca el tribunal para condenar a los dos terroristas es el documento elaborado por Otegui y Celarain tras su detención en Francia, incautado al entonces dirigente de la banda Ibon Fernández Iradi, «Susper», en el que relatan cómo llevaron a cabo el atentado. En ese texto, que ETA llama «autocrítica o cantada», informan a la banda que eligieron una «hora punta», sobre las ocho y media de la tarde, para realizar la acción terrorista, porque «queríamos atraparles cenando». Es decir, buscaban ocasionar «un número importante de víctimas entre el colectivo» contra el que iban a atentar. Los criminales, quienes incluso se jactan de regalar «una silla» a quienes estaban en la parcela próxima a la que ocupaban en el camping y de la «mucha vida» que había en Santa Pola, relatan que huyeron del lugar 15 minutos antes de la explosión. En Elche permanecieron escondidos dos días y lograron llegar a Lisboa, desde donde reivindicaron el atentado.